El naufragio americano

Imponente resulta la decepción de los aficionados a tenor de lo que está pasando en la temporada
taurina americana.

Los capitidisminuidos toretes que lidió El Juli en la plaza de México y el despropósito ganadero de la otra prestigiosa plaza de Acho, no son más que una prolongación de lo que ya es habitual en las plazas de nuestra geografía hispana. Los toros de La Ventana del Puerto rebajados de costuras, anovillados e impresentables desataron el lógico enojo de la afición limeña.

Una afición, que cómo ocurrió en Barcelona, tiene parte de culpa en los auténticos desaguisados que se están presenciando a lo largo de este ciclo de corridas. La autocomplacencia de los aficionados, su aplauso fácil, sus falaces orejas y puertas grandes… son la principal causa de este fraude permanente que se vive en Lima, en México y en buena parte de las plazas españolas. La tauromafia intenta imponer las corridas de toros sin toros. Ha desvirtuado la esencia del espectáculo para convertirlo en un previsible ballet sin emoción en el que solo importan los triunfos y los indultos. Y todo esto con la aquiescencia del público que, por otra parte, anatematiza al aficionado que protesta y quiere reivindicar lo que le afanan impunamente.

Lima ya no es lo que era. México hace muchas temporadas que desacreditó la figura del toro y caricaturizó la Fiesta. América es el espejo de España y viceversa. Solo quedan las plazas del sureste francés (exceptuando las que regenta Simón Casas) en las que se venera la figura del toro y no se cuestiona la diversidad de encastes. Lo demás, un fraude y un engaño que nos desacredita a todos y que constituye, sin duda alguna, un ataque mucho más letal que las manifestaciones de los “cuatro” colgados antitaurinos.

4 comentarios en “El naufragio americano

  1. Lo que usted hace es populismo y una falsedad constante, el toro de América siempre fue igual.
    Miente al que no lo conozca y juega con el aficionado ignirante pero no falte el respeto a los toreros ni a los ganaderos ni a las empresas que se juegan su vida y su dinero.

    1. Sr. Graciliano, no neguemos lo evidente. ¿Que cualquier toro, por muy mermado que este o sea e hechuras, te puede matar (ahí esta el ejemplo de El Pana, aunque aquí se uniría también el despropósito de un torero mermado hasta decir basta)? Por supuesto, pero que el toro que sale en América es una caricatura burlesca de lo que seria un toro de lídia, eso es algo que clama a los cielos. He visto saltar al ruedo de una plaza como la Monumental de Insurgentes, animales que aquí no servirian ni para espectaculos de talanquera. He visto faenas de figuras de aquí, que no pasarían de mantazos y zapatazos, premiadas con dos orejas y euforia. No, eso no es lo que esta Fiesta merece. Todo eso no hace más que desmerecer a los que de verdad se juegan la vida, cada tarde ante lo que de verdad da sentido a todo esto: EL TORO BRAVO.

      1. Quienes nos creemos que somos para cambiar su fiesta de los toros y tener que imponer la nuestra del mastodonte y el aburrimiento tarde tras tarde… podéis entender los “toristas” que habemos aficionados que no nos gusta lo q a vosotros…

  2. Qreo que tienes bastante razón.pero sin faltar el respeto que se merece todo el que se pone delante del animal un saludo.

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