La semana torista de Madrid

Algunos aficionados estaban anhelando el inicio de la semana torista isidril para cargar las tintas contra los que exigimos la presencia del toro-toro en el ruedo venteño.

El prólogo de Cuadri sirvió para que los de siempre salieran en tromba para desacreditar la ganadería y preconizar que nos esperaba una semana repleta de mansedumbre y aburrimiento.

Estos listillos que se precian de haber visto muchas corridas se quedaron ya sin argumentario ante la magnífica corrida de Garcigrande. Los toros de Domingo Hernández demostraron a las claras que un toro con mucho peso no se cae si tiene casta. Por lo tanto, los toros no se caen por exceso de peso como sostienen los espabilados sino por la manifiesta falta de casta de buena parte de nuestros hierros.

La semana torista ha sido importante ya que se ha saldado con el notorio juego de importantes toros. Los Victorinos pasaron brillantemente por la Feria y pusieron de manifiesto que no todos los toreros pueden entenderlos, lidiarlos y torearlos. A pesar de cortar una oreja verbenera, Talavante fracasó nuevamente ante los grises de Galapagar. En la corrida de Dolores Aguirre salieron tres buenos toros que imprimieron interés y emoción a la lidia. La extraordinaria corrida de Rehuelga reivindicó con creces el encaste Santa Coloma siendo, sin duda, junto con la de Alcurrucén, encaste Núñez, lidiada el día 8, las dos corridas más completas de la Feria madrileña. Los éxitos de estos dos hierros ponen de manifiesto la necesidad de la diversidad de encastes en las grandes ferias. La dictadura del monoencaste ya no tiene más trayecto. O no debería de tenerlo. Para que haya emoción tiene que salir el toro con trapío, con romana, con casta. Todo lo demás, francamente en una burda farsa.

En lo negativo, destacable el petardo de la corrida de Adolfo , mansa de solemnidad, y la impresentable miurada, sin trapío y sin fuerza. Si hay que decirlo, se dice y no pasa nada. De la misma forma reconoceremos, sin que nos duelan prendas, que la corrida de Garcigrande fue extraordinaria tanto por su magnífica estampa zootécnica como por su juego. Cuando sale el toro , Garcigrande puede ser torista y cuando no sale el toro, Miura puede dejar de serlo.

Un comentario en “La semana torista de Madrid

  1. Que nivel!
    Madre mía te has quedado agusto con el artículo o con la cosa esta!
    Que si garcigrande que si encastes que si ellos que si nosotros!
    Sigue usted con la manía de ser juez y de querer separar las cosas..
    Hasta cuando se baja los pantalones por las obviedades sigue siendo juez del bien y el mal!

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