Manolo Porcel celebró con UTYAC sus 25 años de alternativa

Recién cumplidos sus 25 años de alternativa, el diestro catalán Manolo Porcel estuvo presente ayer en la ya tradicional cena mensual de la Unión de Taurinos y Aficionados de Catalunya (UTYAC). Allí pudo recibir un pequeño y sentido reconocimiento a su trayectoria y a la efeméride.

El coloquio fue dirigido por el presidente de la entidad, Paco Píriz, en el que el torero del Prat de Llobregat reconoció sentirse feliz “porque llegué a pensar que mis 25 años de alternativa pasarían desapercibidos, aunque afortunadamente no ha sido así“. Porcel recordó sus inicios, cuando se celebraban numerosas novilladas en plazas portátiles en los alrededores de Barcelona. De aquel 22 de septiembre de 1991 en el que se doctoraba en la Monumental, reconoció guardar “algún recuerdo triste“, pues, a su parecer, no se habían rentabilizado de manera correcta algunas de sus actuaciones como novillero.

Pensé que, especialmente, aquella oreja al novillo de Miura en Barcelona me serviría para haberme presentado en Madrid y anunciarme unaPorcel (UTYAC) alternativa al menos en otra fecha, no en aquella que era la penúltima de la temporada“. Tan solo dos días después, Manolo Porcel volvió a hacer el paseíllo en la misma plaza, actuando como sobresaliente en un mano a mano entre Víctor Mendes y Finito de Córdoba. Un mundo, el de las actuaciones de sobresaliente, “muy difícil, duro, pasas a ser un actor secundario y tienes que tener una preparación como si fueras a torear. Se pasan situaciones difíciles porque en cualquier momento te puedes encontrar con varios toros para ti“.

A pesar de que después del doctorado contó con escasas oportunidades, alcanzó presentarse en plazas como Granada, tarde de la que guarda “un mejor recuerdo, ya que pude cuajar una buena actuación“. De su plaza de Barcelona, donde estoqueó hierros de los denominados toristas, explicó la dureza que le suponía hacer en ella el paseíllo: “Me imponía la plaza. Con solo bajar del coche, te dabas cuenta de todo lo que conllevaba estar allí“.

También hizo referencia a toda la debacle que supuso la Tauromaquia en Catalunya, a la dureza que supone sentirse prohibidos durante todo este tiempo. Nunca ha dejado, como es normal, de sentirse torero. Y a pesar de no haber podido cumplir con su sueño de conseguir mayores cotas en su profesión, Manolo Porcel cerraba la velada de la siguiente manera: “Evidentemente, no le puedo guardar rencor a este mundo del toro. Él, junto al nacimiento de mis dos hijos, suponen los momentos más importantes de mi vida, sin dudarlo“.

Así, Porcel celebraba una emotiva velada, que finalizaba con una sentida ovación de la afición que se dio cita. Además, informamos que en el artículo aquí publicado con motivo de esos 25 años, se omitieron, por error, varios datos y actuaciones del torero catalán. Rectificado ya, en el enlace relacionado que aparece más abajo, se puede conocer su trayectoria actualizada.

 

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