El secuestro de Madrid

La primera feria de San Isidro de la era Simón Casas está dejando un ambiente preocupante y enrarecido en Las Ventas. Las ranas adiestradas de la charca taurina croan hasta enroquecer tratando de silenciar o amortiguar lo que estamos denunciando muchísimos aficionados. La Fiesta de los toros en Madrid se está hundiendo en el pantano de la inmoralidad gracias a las burdas maniobras de la picaresca de los taurinos que han levantado, incluso, las fundadas sospechas del fraude del afeitado en la primera plaza del mundo. Todo esto con la vergonzosa adhesión de cierto sector de la crítica y, muy especialmente, del equipo que retransmite las corridas por televisión.

Simón Casas y su equipo tienen «secuestrada» a la afición de Madrid. Han aplicado su particular «ley mordaza» a través de los medios vendidos al sistema que imponen el orden resucitando viejas técnicas como la descalificación sistemática de la afición de Madrid y la utilización de los «hombres de azul», una especie de inspectores de la empresa que reprimen la indisciplina en el tendido. La impresentable, aborregada, descastada e inválida corrida de Juan Pedro Domecq, despachada el pasado jueves 1 de junio, es un fiasco que algunos del monopolio mediático han querido tapar cuando, en realidad, no se puede ocultar a la vista de nadie. Se ríen de la ingenuidad de los palmeros, de la buena fe de quienes no tienen ni idea de toros y hacen de comparsa en las corridas del ciclo isidril y, sobre todo, de la entendida afición venteña que, tarde tras tarde, aguanta tropelías, farsas y atropellos varios.

El silencio cómplice de buena parte de portales y medios taurinos pone en evidencia que éstos se mueven claramente en contra de los intereses del aficionado y al servicio del taurineo mangoneante. Es altamente indecoroso e inmoral el denodado intento de invisibilizar las supuestas sospechas de afeitado (la novillada de Montealto era espectacularmente sospechosa), las pancartas reivindicativas del tendido 7 y las protestas de una afición a la que no se le garantizan sus derechos y, además, se le recrimina la democrática e inalienable libertad de expresión para poder exteriorizar su protesta ante las inmundicias ganaderas de esta penosa feria (a excepción de la sorpresiva corrida de Garcigrande, muy bien presentada, con romana y casta y algún otro toro suelto).

Si la afición de Madrid no se revela ante el fraude, ante la imposición de la « ley del silencio» y la desnaturalización del espectáculo que le ofrecen, el prestigio de Las Ventas tiene los días contados. Es la hora del aficionado. Es la hora de la verdad. Hay que abandonar esta inercia acomodaticia y emprender una acción combativa ante los abusos del sistema taurino. Un sistema que, en Madrid, sitúa las reglas de la Fiesta por encima de los derechos de la afición.

3 comentarios en “El secuestro de Madrid

  1. Aparte de algun toro suelto,la verdad falta de raza ,novilladas justisimas para las ventas yo diria que lo mejor lo hemos visto con el maestro Enrique Ponce ,y algun otro suelto aa sin olbidar la gran corrida de rejones .Greo de momento si no lo arreglan esos ultimos dias sera una feria mas sin pena ni gloria asi no se hace aficion un saludo

  2. Siga lanzando injurias sobre la tauromaquia que le va a ir muy bien en la
    Vida… por dios está siendo yo creo el san Isidro que más toros están valiendo para el triunfo con toros bravos y buenos… hacía mucho tiempo que no veíamos los bueyes embestir así en mayo.. ahora en su semana fantantastica del torismo a ver qué tal nos lo pasamos de momento aburridos y estamos a martes y con la corrida de victorino echada para atrás…
    No engañe más señor colomer no engañe!!

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