Carta Oberta a Artur Mas

Señor Artur Mas Gavarró, presidente de Convergencia i Unió (CiU),  ¿cómo le sentaría si alguien derribase el monumento al Timbaler del Bruc (1) como han derribado  el toro de Osborne de els turons (2) de Catalunya?  ¿Cómo reaccionaría si un desaprensivo  serruchero talara el Pi de les tres Branques?  ¿Cómo se le pondría el cuerpo si la Escolanía de Montserrat, sustituyera el virolai por un chotis?  ¿Qué  hacer si la sardana se supliera por sevillanas? ¿Y qué le parece si la Moreneta cediera su hornacina a la virgen del Rocío? Pues así nos sentimos los taurófilos.

El hombre se nutre de sentimientos y aficiones, se alimenta de emociones estéticas y se entusiasma o llora según le va en la feria de la vida.  La efímera felicidad de la sociedad también radica en el consumo del espectáculo, el fútbol por ejemplo. ¡Cuánta felicidad  le debe el culé (2)  al mágico Barça de Josep Guardiola! ¡Cuánta sana euforia le debemos  a José Tomás! Ítem más. ¿Sabe usted que el apoderado de José Tomás, Salvador Boix es catalán de Banyoles,  escritor y músico, un virtuoso de la flauta travesera?

Resulta, señor Mas, que la pervivencia de la Tauromaquia en Catalunya con seiscientos años de antigüedad acreditada,   está en manos de su grupo parlamentario, cumplimentado el trámite de la ILP, es decir que unos diputados pueden conseguir con su voto la abolición de las corridas de toros, espectáculo que, en Catalunya, tiene fecha de caducidad por razones obvias y que el aficionado conoce y acepta.

A pesar del lavado de cerebro que viene realizando TV3, Catalunya Ràdio y otra prensa sometida al poder, disfrazando como defensa de los animales lo que es una cuestión absolutamente política y electoral,  todavía quedan en Catalunya aficionados sensibles capaces de emocionarse con una buena corrida de toros. Lo mismo que alguien vibra escuchando El cant dels ocells, otros hay que lloran con el duende de Morante de la Puebla.

Usted, señor Mas, agalanado líder de CiU debe hacer respetar la afición de los taurinos que, de cuando en cuando, nos estremecemos con el arte evanescente de La Tauromaquia, fuente inspiradora de cultura y usted lo sabe que es hombre leído. Los diputados convergentes no pueden privar al pueblo del añejo espectáculo, no tienen derecho moral de arrebatar al aficionado una pasión de generaciones. Si los culés pierden el oremus con Messi, los taurinos de Catalunya levitamos con José Tomás y El Juli y antes lo hicimos con Gil Tovar, Cabré y Bernadó, ahora con Serafín, tots catalans.

No nos engañen más, señor Mas. Aquí todos nos conocemos. Los aficionados saben  la desafección de CiU hacia la fiesta pues  todos venimos sufriendo desde 1988 la gota malaya impulsada desde la Generalitat pujolista, que ha desembocado en el ridículo y esperpéntico espectáculo promovido por la Plataforma Prou liderada por Leonardo Anselmi, ese argentino vegano y relamido. Eso sí, todo legal y democrático en el seno del Parlament. ¡Cuanta hipocresía y cuanta mentira!

Catalunya es mestiza, múltiple y plural. Usted, señor Mas, tiene el ejemplo más fehaciente en la Generalitat. Como en un guión escrito por Rafael Azcona bajo la dirección de Luís G. Berlanga,  el 128º  President de la Generalitat es un cordobés de Iznájar, aficionado a las corridas de toros. ¿Cabe mayor ironía? Imposible. La democracia, en su grandeza, tiene estas cosas.

Que no recaiga sobre Convergencia el baldón histórico de haber abolido las corridas de toros en vísperas electorales. Se que CiU hará a última hora lo que proceda, pero sepa señor Mas que ya no les creemos. Ni a usted ni a los otros. La guerra es el arte de destruir a los hombres; la política es el arte de engañarlos me dijo Jean D’ Alembert, la noche del 23-F.

Sabe, señor Mas, que sobre Convergencia recae la responsabilidad de haber sembrado la inquietud entre la afición por la persecución solapada que ha venido sufriendo la fiesta con la serie de prohibiciones desde 1988, prohibición de construcción de plazas portátiles, prohibición de entrada a los menores, Barcelona ciudad antitaurina, y, finalmente, como guinda a la campaña, la tramitación parlamentaria de la ILP cuya última decisión está en manos de los diputados convergentes. Toda esta inquietud preocupante fatiga, lesiona la salud mental del aficionado. Con la que está cayendo no queremos más depresiones.

A usted, señor Mas, patriota, caballero ilustrado, amante de la literatura francesa, dilecto lector de Charles Baudelarie, Verlaine y Víctor Hugo, le sobra la cara de enfado que luce a veces. Recuperará la sonrisa cuando acceda a la presidencia de la Generalitat. Y si le derrota algún candidato y se retira de la política, le auguro un brillante éxito como protagonista de algún culebrón de TV3.

Para su conocimiento le recomiendo a sus diputados la lectura de las obras que sobre Tauromaquia han escrito Antoni González, arquitecto y Raúl Felices, banderillero. También les invito a asistir a la Feria de Ceret, en la Cataluña Nord, donde se celebran corridas a la catalana y la cobla La Mil.lenaria, de Perpignan interpreta Els segadors, La santa espina y un amplio repertorio de sardanas.

(1)   El Timbaler del Bruc es una leyenda formada a raíz de la guerra del Francés en 1808, cuando Isidre Llusà i Casanovas, con su tambor retumbando en la montaña de Montserrat alejó atemorizadas a las tropas napoleónicas del general Philippe Guillaume.

(2)   Las colinas.

(3)   Socio o forofo del F.C. Barcelona.

Juan Soto Viñolo, periodista y escritor.


Un comentario en “Carta Oberta a Artur Mas

  1. Como no,solo de una pluma como la del maestro Viñolo,podian salir estas verdades,dichas sin tapujos y directas a quien mañana pretende gobernar a un pueblo en democracia

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