Murió Julián Calderón “El Jato”

Julián Calderón Guerrero murió el pasado sábado en Vilanova i la Geltrú. El Jato fue el sobrenombre que más fama le dio a un torero que tomaba la alternativa con más de 50 años. Curiosamente, vistió muy poco el vestido de torear. Tan larga trayectoria tuvo (muy ligada a Catalunya) como escasez de contratos.

El Jato nació en Badajoz el 25 de octubre de 1939 (según El Cossío o Catalunya Taurina), aunque el 1935 también es otro de los años que se da como cierto. De muy joven trasladó su residencia a Barcelona, hecho que hizo que su carrera se desarrollará por esta tierra. Su debut con picadores tuvo lugar en Colliure (Francia) el 31 de mayo de 1965. Tres meses después, se presentó en Las Ventas la noche del 21 de agosto. Fue en una novillada de oportunidad en la que compartió cartel con otros cinco novilleros ante ganado de José de la Cova Benjumea. Esa noche se anunció como Julián de Badajoz.

Continuaba residiendo en Barcelona cuando, después incluso de hacerse empresario en dos ocasiones para poder torear en la Costa Brava, se presentaba en la Monumental. Era el 1 de mayo de 1978 en otra novillada para seis actuantes. Una oreja cortó en esta ocasión a un novillo de Antonio Garde Giménez. De aquellas aventuras en las que jugó a ser empresario y torero, no obtuvo mayor rédito, sino al contrario, ya que económicamente tampoco le fueron rentables.

Con el paso de los años, el torero extremeño no cejó en su empeño de ser torero importante. En 1981 se lanzó dos tardes consecutivas en la plaza de Valencia, para después declararse en huelga de hambre y finalmente ver conseguido su propósito: verse anunciado en el coso de la calle Xàtiva. Y fue el 13 de septiembre de ese 1981 cuando El Jato veía como el resultado de la novillada no llegaba, ni de lejos, al de sus buenas intenciones. Pasó, también, por la prisión de Carabanchel tras lanzarse como espontáneo al año siguiente en la Maestranza en una corrida televisada, al ser reconocido por un telespectador que le denunció por un negocio de joyas.

Ya en 1984, el 8 de abril, se vio nuevamente anunciado en Las Ventas. Antes, en mayo del 83 y en la misma plaza madrileña, se había lanzado de espontáneo. Tampoco tuvo suerte en esta actuación ante novillos de Manuel Moreno Pidal, en un festejo en el que fue el único participante de a pie, pues el resto de componentes del cartel fueron cuatro rejoneadores. El Jato se hizo habitual como sobresaliente, muy presente en plazas de la provincia de Girona y también en ocasiones en la Monumental, además del resto de la geografía española.

Logró una de sus metas, la de hacerse matador de toros, en la plaza de toros Monumental de Tarragona. El 25 de agosto de 1991, Antonio Mondéjar le cedió los trastos ante Director de la ganadería de Hermanos Santamaría López, marcado con el número 133. El veterano toricantano entró en el cartel sustituyendo a Soro II. El novillero Luis Delgado completó el cartel. Fue debut y despedida en el escalafón superior. A partir de esa fecha, solamente hizo el paseíllo vestido de luces para actuar como sobresaliente.

Su larga trayectoria no encontró mayor reconocimiento que el que causaba verle vestido de torero a una edad considerable. No encontró gloria ni dinero en el mundo de los toros. De hecho, compaginó durante varias etapas de su vida otros oficios como carbonero, pastelero, pintor… incluso como extra de cine y vendedor de lotería ambulante.

En aquel 1984, a sus 44 años (?) y antes de torear en Madrid, Julián CalderónEl Jato” declaraba a El País: “El arte no tiene edad”. Con ese pensamiento debió morir. Su corazón dejó de latir el 12 de noviembre. Descanse en paz.

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