Perdonen las molestias

El ganadero Victorino Martín García ha asegurado en una entrevista que “los aficionados a los toros debemos liberarnos de todos los complejos, ir con la cabeza bien alta, no cortarnos y contestar a los que nos atacan” porque “tenemos en la tauromaquia uno de los patrimonios más importantes”.

Estas manifestaciones que parecen muy obvias no lo son tanto si nos atenemos a una actitud que es mucho más generalizada de lo que nos pensamos. Conozco a muchísimos aficionados a los toros de toda la vida, inclusive algunos de ellos miembros de alguna peña taurina, que esconden su afición a los toros y en sus páginas de Facebook y Twitter no aparece ningún rastro de su vinculación con la fiesta taurina. En privado, se explayan hablando de toros pero en sus perfiles sociales prefieren camuflar su afición y sustituirla por banalidades o tendencias de máxima y esnobista aceptación.

Es triste que existan aficionados que no sean capaces de admitir públicamente la afición a una Fiesta legal y con arraigada tradición en nuestra tierra. Es triste que se rindan a modas políticas y sociales y que, cobardemente, no puedan exhibir su condición de aficionado a los toros. Ser aficionado a la Fiesta está muy mal visto en Catalunya. No estás admitido por ese selecto grupo que reparte carnets de catalanidad y además te tachan de bárbaro y asesino. Ser aficionado a los toros en Catalunya y exhibir esa condición se ha convertido en un valiente y romántico acto de afirmación y rebeldía contra el pensamiento único. Y es una obligación ostentar y defender nuestra afición sin ningún temor ni rubor.

Hay demasiados “Balañás” que ven los toros como un hándicap o una amenaza a su perfil social. Se esconden y no dicen nada. No se dan cuenta que justamente fue esa actitud la que acabó con la Fiesta en Catalunya. Necesitamos que estos aficionados “cobardes” normalicen su afición a los toros y no la escondan. Si queremos recuperar la Fiesta en Catalunya, no podemos hacer como hizo Balañá: esperar a que suene el tercer aviso y nos echen otra vez el toro a los corrales.

Hay que dar la cara, orgullecerse de ser taurino y catalán al mismo tiempo e ignorar los rebuznos de esa adoctrinada y aborregada masa que etiqueta desde la ignorancia y la estulticia. A mí me gustan los toros. Soy catalán y taurino. Como decía el gran filósofo Fernando Savater, perdonen las molestias.

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