Joaquín Bernadó, in memoriam

Hace una semana, nos enterábamos de la triste noticia del fallecimiento en una residencia cerca de su domicilio de la sierra madrileña en Cadencia de la Sierra del mayor estandarte de la torería catalana, el matador de toros Joaquín Bernadó, cuando contaba 86 años de edad.

Es de obligado y merecido cumplimiento dedicarle este sentido artículo en su adiós a un maestro con mayúsculas del toreo, torero catalán y “torero de toreros” admirado y respetado por profesionales y aficionados de todos los países taurinos que han tenido el privilegio de poder presenciar su gran sentido del temple, su pulcritud delante del toro y su innata elegancia en el ruedo.

Joaquín Bernadó Bartomeu (Santa Coloma de Gramanet 16-08-1935)

Justo debajo donde hoy se encuentra el Hospital del Espiritu Santo, entre Santa Coloma y San Adrián del Besos, vivió su infancia Quimet, en una pequeña casa con un huerto y rodeado de gallinas y conejos, junto a sus padres y sus hermanos. (Uno de ellos Juan, 6 años mayor que él, con el tiempo pasó a formar parte como chofer de su cuadrilla, conduciendo un lujoso rolls-royce que trasportaba de plaza en plaza.) Luego llegaría la guerra civil y sus constantes bombardeos donde la familia escuchaba por una radio de enorme dimensión y con una gran preocupación, los distintos partes que se iban sucediendo durante la contienda.

Casa familiar situada entre Santa Coloma de Gramanet y Sant Adrià del Besòs

Terminada la guerra, la familia se traslada a la calle Riereta 13 del Raval de Barcelona donde su padre había adquirido unos terrenos, donde se dedicaba a la reparación y conservación de muebles. Manuel era un gran aficionado a los toros y no solo tenía su abono en una barrera sino que además, llegó a ser presidente durante unos años del Club Taurino Enrique Vera que estaba situado en el Bar Borrell de la avenida de El Paralelo (hoy todavía activo) justo enfrente de El Molino.

De muy niño asiste con sus padres a los toros que estaban abonados en el tendido 4 de sol y sombra de la Monumental. La primera vez que asistió en su vida fue a una corrida monstruo de doce toros un 26 de julio de 1942 una de esas corridas extraordinarias a las que Don Pedro Balaña Espinós denominaba “corrida de café, merienda y cena”.

Tenía entonces siete años y aquella tarde pudo presenciar: Manuel Jiménez “Chicuelo”, Nicanor Villalta, Pepe Bienvenida, “Manolete”, Pepe Luis Vázquez y Antonio Bienvenida que resultó gravísimamente herido cuando ejecutaba un pase cambiado al toro Buenacara de Trespalacios.

Lejos de amilanarse por aquel fatídico percance, que había presenciado siendo tan niño y que pudo costarle la vida a Antonio Bienvenida, se despierta en él la vocación taurina y cada tarde al salir del colegio torea de salón en el comedor de su casa de la calle Riereta. El primer domingo de enero de 1950 su padre lo lleva a la plaza de toros de Las Arenas donde el periodista teatral José María Villapecellin había creado una escuela taurina que estaba dirigida por el banderillero Andrés del Campo. De la mano de este comenzaron sus inicios emulando a diestros por los que siente especial predilección como: Pepín Martin Vázquez, Domingo Ortega, Luis Miguel Dominguín, Manolo Escudero o Paquito Muñoz entre otros.

Junto al citado Andrés del Campo y otros alumnos de aquella escuela taurina de Villapecellin se desplaza a las tierras del Ebro, concretamente a la ganadería catalana de Pedro Fumadó donde el 7 de febrero de aquel 1950 por primera vez en su vida se pone delante de una becerra. Tres meses más tarde, el 28 de mayo cumple su primer sueño, como fue vestir su primer traje de luces y estoquear su primer becerro en un festejo en Manresa organizado por el empresario Antonio Ramírez Ayala y junto a Vicente Delgado con reses de la divisa salmantina de la Viuda del Valle.

En la desaparecida plaza de toros de Santa Eugenia de Girona (Donde actuó y triunfó repetidas ocasiones y que iremos comentando más adelante) hizo su primer paseíllo en un festejo económico de seis actuantes el 1 de noviembre de aquel mismo año en un cartel que completaban: Ángel Ramiro, Pedro Carretero, Alberto Pantoja, José Martínez, y Alberto Díaz “Madrileñito”.

Continuará…

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