La escuela de Pedrucho en la Costa Brava

A partir del año 1968, y transitando por la carretera de Girona a Sant Feliu de Guíxols, se podía ver a la entrada de la localidad de Santa Cristina d’Aro, a la izquierda, una pequeña plaza de toros. A principios del año 1968 se demolió la vieja plaza de toros de Vic y parte de la misma fue a parar a la Costa Brava, concretamente a la localidad gerundense de Santa Cristina d’Aro, dentro de un amplio complejo festivo “El Cortijo del Toro”, con patio andaluz flamenco, pista de tenis, frontón piscina y campo de mini-golf. 

La señorita Matilde Riera de Leyva y Don Manuel Pareras, promotores del centro polideportivo, habían adquirido la antigua plaza de Vic con la finalidad de aprovechar gran parte de los materiales y trasladarlos a Santa Cristina. La mini-plaza, por tanto, tendrá un gran parecido a la desaparecida de Vic y parecerá sacada de una placita de tientas de una ganadería de reses bravas. El ex-matador de toros Pedrucho será el encargado de regentarla y con la colaboración de “El Arenero” y Andrés Noya, la utilizará como una continuación de su escuela taurina de Barcelona.

Pedrucho impartirá las lecciones técnicas sobre el arte de torear en la escuela de Barcelona y completará la formación de sus alumnos con lecciones prácticas de toreo que tendrán lugar en el ruedo de la placita de Santa Cristina d’Aro. En la plaza de “El Cortijo del Toro” se organizarán festivales y capeas en las cuales no se permitirá bajar a ninguno de los espectadores y todos los alumnos que participen en los festejos irán provistos del correspondiente carnet de aspirante.

Un alumno de Pedrucho en la placita de El Cortijo del Toro.
Un alumno de Pedrucho en la placita de El Cortijo del Toro.

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