Manual de instrucciones en coreano

Tanto rollo, tanto estigma, tanto señalar con el dedo para meter a tantos en un sólo saco, para que llegue Zaragoza, sin hacer ruido, y se independice. Al menos, es lo que parece. A no ser que en tierras aragonesas no tengan noción del espacio o, vaya usted a saber, del tiempo. Que el 10 de abril no haya llegado a la capital maña cuando por aquí ya estamos tocando mayo, raro parece. Algo hay.

Nos situamos en el tiempo: Zaragoza, 25 de abril de 2015. Alrededor de las cinco en punto de la tarde. En los alrededores, cientos, miles de aficionados accediendo al coso de la Misericordia, que era día de toros. Y situando en el espacio, 30 aficionados (venga, les doy 50) a la protesta, al insulto y a la mentira en la misma plaza del Portillo. Allí, a tan escasos metros de algunas puertas de acceso a la plaza, tan protegidos y vigilados por un buen puñado de tíos con su gorra y su porra, pagados, ahora sí, con nuestros impuestos. Así, a la primera de cambio, esa instrucción general de la Dirección General de la Policía de obligado cumplimiento a partir del 10 de abril de 2015 para la Policía Nacional en todo el territorio español se incumple. Pretendía evitar las manifestaciones de grupos antitaurinos para evitar que se celebrasen en el lugar y hora de los festejos y eventos taurinos para evitar altercados. Será, entonces, que la instrucción o no llegó o lo hizo en coreano.

El pasado 25 de abril, en Zaragoza (Foto @ambitotoros)
El pasado 25 de abril, en Zaragoza (Foto @ambitotoros)

Nada que objetar a todas esas asociaciones de aficionados y profesionales, con la UCTL a la cabeza, junto al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que han logrado que, por lo visto, esté en el aire el cumplimiento de esa instrucción, aunque se dé por hecho. Así se cantó, se vivió como una victoria y debería serlo. De momento, Zaragoza, quedó al margen.

Rápido se dio a conocer y apenas algún medio dio cuenta de que ellos estuvieron otra vez cerca. Que seguimos a la deriva y sin hacernos respetar. Que el 25 de abril, Zaragoza continuó pareciendo la Barcelona de hace 5, 10, 15 ó 20 años, donde las vimos de todos los colores, donde las vivimos dentro del ruedo, en las taquillas, colgados de la fachada o en las puertas de acceso. La vida parece seguir igual, con instrucciones que no instruyen, con policías que no cumplen y con los aficionados a los toros que cualquier día dejarán de poner la otra mejilla.

Resumiendo, que si Zaragoza no es España, si el Ebro ya no pasa por allí, si la Virgen del Pilar ya no dice o si esto es papel mojado, que lo digan. De lo contrario que cumplan, como a partir de ya en el resto de la península.

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