La casa común

Se cumple ya medio año desde que la Federación de Entidades Taurinas de Catalunya (FETC) tiene nueva Junta Directiva y Presidente, tras un periodo de interinidad después de la muerte del añorado Luis Mª Gibert. Cuando el 1 de enero de 2012 entró en vigor la prohibición votada en el Parlament en 2010, empezaba una cuenta quien sabe si hacia atrás o hacia delante con una esperanza: volver a abrir La Monumental al toreo. Y digo (sólo) La Monumental porque, desgraciadamente, ese era y es el único bastión posible a recuperar.

El Partido Popular llevó al Tribunal Constitucional un recurso contra la prohibición que ahí sigue, bajo la doble llave del oportunismo y la politiquería y, desde Catalunya, Gibert impulsaba una recogida de firmas para una ILP que sumó más de medio millón de ellas y que, otra vez la política, convirtió en otra cosa.

Ese es el escenario, una espera que a cada día que pasa es más insostenible e inexplicable. O no.

Los toros, la corrida, sólo tienen esa vía, la de la sentencia del TC, para volver a Catalunya. Una vía que, llegado el caso, no asegura, ni mucho menos , las tardes de corrida en La Monumental, pero esa sería otra batalla por ganar.

Imagen del pasado 19 de abril en Amposta

Hace unos días en Amposta se vivió una jornada de esas que alimentan las ganas de seguir, miles de personas movilizadas por la cultura taurina, toro o bou, en la plaza o en las calles, una demostración de fuerz

a y unidad que ojalá no llegue demasiado tarde. Y, de paso, una nueva llamada a ese taurinismo patrio que no miró a Catalunya, antes, cuando las pistas de lo que iba a llegar no necesitaban a ningún Sherlock Holmes para que las descifrara y ahora, incapaz como es de organizarse y presionar (lobby lo llaman los finos) ante los poderes políticos que, a su vez, lo hacen o no, a conveniencia, con los legislativos. El Constitucional, o sea.

Por eso es más necesaria que nunca la FETC, aunque pueda parecer incluso surrealista su existencia allí donde su razón de ser está prohibida.

Y, por eso hicimos una candidatura que enfrentada a otra (más paradojas, signo de vitalidad) ganó por goleada. El reto está claro: mantener la llama, luchar por avivarla y, llegado el día, encender la antorcha de la victoria.

Y en ese reto estamos todos juntos. La peñas que ahí siguen, mal que bien pero siguen, con sus actividades, sus premios o, simplemente, estando, que ya es mucho. Y, desde la directiva de la Federación, con el compromiso de llegar a todos, de ser visibles, de impulsar nuevas formas y apoyar propuestas que lleguen. La Federación como casa común, abierta a todos. Por cierto, también físicamente, en las tardes de corrida por el Plus. Ya ha ocurrido con Fallas y la Feria de Abril, ahora empieza San Isidro, después vendrán Pamplona, Bilbao…

Alguno habrá que tenga reproches que hacer a estos primeros meses de la nueva Junta pero vaya desde aquí la voluntad por corregir todo lo que sea corregible, con el convencimiento de que trabajando juntos los objetivos están más al alcance.

Cuando escribo esta primera entrega de lo que pretendo sea una serie regular desde VADEBRAUS (re)convertido, junto al twitter y facebook ya existentes, en órgano de expresión de la FETC, lo hago con dos sentimientos encontrados pero que, como suele suceder, tienen el vínculo común de la emoción del alma.

La tristeza que marca la muerte de uno de los nuestros, el gran Juanele, tan entusiasta comunicador de la pasión taurina se une a la vigilia del regreso de José Tomás. Será en Aguascalientes, oceánica distancia geográfica pero tan cercana en el corazón.

Ojalá más temprano que tarde corazón y ojos estén ahí, con él, en la Monumental.

Un comentario en “La casa común

  1. Comparto inquietud, sentimientos y también temores, pero con la esperanza de un próximo futuro poder reencontrarnos los aficionados barceloneses en los sñarados tendidos de nuestra Monumental.

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