Palma dice ‘sí a los toros’ llenando los tendidos del Coliseo Balear

Corrida de toros de máxima expectación la celebrada el viernes en Palma con una repercusión mediática sin precedentes tanto por la acertada campaña publicitaria como por la corriente antitaurina que surtió efecto contrario y acrecentó en positivo la promoción del festejo que presentó un lleno en los tendidos y que su celebración ha supuesto un estoconazo en todo lo alto a Armengol, Noguera, Truyols y todas sus cuadrillas de lumbreras componentes del Gobierno del Pacto que reina en Baleares entre PSOE, Podemos y MÉS.

Los toros no han regresado, pues nunca se marcharon. Jamás estuvieron prohibidos. Y mucho menos han vuelto las corridas tradicionales cruentas puesto que las incruentas nunca llegaron a celebrarse, pero ellos se las prometían felices con aquella absurda ley de ‘toros a la balear’ con la que pretendían hacer inviable la organización de eventos taurinos y que dejaba al descubierto ciertas carencias políticas.

Salió por toriles un encierro decepcionante. De paupérrimas cabezas. Carente de raza, falto de fuerzas y de escasa presencia a excepción del primero. Anovillados segundo, tercero, quinto y sexto y astigordo el cuarto.

Morante fue un ‘sí, pero no’. Se presumieron sus ganas pero sin acople en ninguno de su lote que fue incómodo e inapropiado a su estilo. Se esfumaron las esencias que sólo se husmearon en el inicio de faena al quinto. No anduvo fino con los aceros.

El Juli, sin toros. Bien con el capote en ambos. Faltó transmisión en la faena a su primero aunque cuajase algunas tandas sueltas en redondo. Pinchazo y estocada contraria y atravesada -que asomó- y dos descabellos. Petición leve, minoritaria. Saludos. Descompuesto fue su segundo que acabó rajándose. Mató pronto, de entera, y paseó una oreja solicitada por el público, más bien, como premio a la labor conjunta de su actuación.

Justo es reconocer que El Fandi, que salió a hombros tras cortar 3 orejas, se lució tanto con el capote como con las banderillas. En ambos desató el delirio en los tendidos a pesar de parear con desigual acierto y colocación. Un extraordinario toro, el tercero, de nombre ‘Oreado, premiado con la vuelta al ruedo, que dejó al descubierto una vez más, las carencias muleteriles del granadino. Se pidió el indulto que fue provocado por la deplorable actitud del espada que incitó al respetable a presionar a la Presidencia a sacar el pañuelo naranja sin justificación alguna. Innecesario comportamiento que denigra y perjudica la imagen de la fiesta y la de los propios toreros. Comprometido con su cometido, el Presidente Fernando Corchero, que imprimió seriedad y rigor durante toda la corrida, se mantuvo firme y  -con buen criterio- no accedió al chantaje de Fandila.

‘Oreado’ tuvo -además de un escaso trapío- una nula pelea en varas, puesto que sólo se le señaló un picotazo de rigor. Suficientes motivos para no claudicar y echar por tierra el prestigio de una plaza que está siendo recuperada en su decencia y respetar a una afición que no merece ser maltratada más.

Y ahora que digan. Que digan que se rema en contra de la fiesta. Que digan aquello de que el capricho del palco presidencial se antepuso a la voluntad de toda la plaza. Que digan lo de siempre aquellos que por sus intereses, pretenden ocultar las desgracias de un sistema que sí que rema a contracorriente, volcando responsabilidades a terceros para salir ellos triunfantes con infames artimañas.

El Presidente y todos sus colaboradores están en la plaza para que el reglamento se cumpla. Con la mente abierta, sí, pero abierta para todos. Para los toreros, para el empresario, para el ganadero pero, sobre todo, para el público y la dignidad de la tauromaquia.

En la vida, la ética nunca debe estar por debajo de los objetivos personales. En el toreo, tampoco.

Manzanares, a lo suyo, a lo que nos tiene acostumbrados desde hace ya unos cuantos años. Excesivamente ventajista. Despegado, sin ningún ajuste, mandando los toros a la andanada. Hace un tiempo no era así. Manzanares es todo torería, todo elegancia, todo empaque, todo primor, pero -aún así- con todo y más, sus faenas no llegaron a calar en los tendidos. Pasaportó a su lote de sendos bajonazos. Cortó una oreja del cuarto.

Plaza de toros de Palma. Coliseo Balear. Viernes 09 de agosto 2019. Corrida de toros nocturna. Lleno. Cuatro primeros toros de Virgen María y otros cuatro últimos de Juan Pedro Domecq. Decepcionantes a excepción del tercero premiado con la vuelta al ruedo. Morante, verde botella y oro, silencio y saludos. El Juli, azul y azabache, saludos y oreja. El Fandi, verde manzana y oro, dos orejas y oreja. Manzanares, burdeos y azabache, oreja y silencio.

Morante de la Puebla

 

El Juli
El Fandi con ‘Oreado’

 

Manzanares

 

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