¡Somos la hostia!

Los aficionados a la tauromaquia somos la hostia. Estamos en un punto en el que todo nos parece mal, que si no haces una crítica no eres buen aficionado y te etiquetarán como palmero.

Acabamos de comenzar el mes de febrero y ya estamos lapidando a los que hace unos meses venerábamos como a los nuevos Dioses y considerábamos la punta de lanza para cambiar el sistema y la tauromaquia. Pero este ataque no es nuevo, se podría decir que es un bucle en el tiempo, glorificamos y lapidamos. Sabiendo que pronto llegará otro al que podamos glorificar. ¡Somos la hostia!

En esta lapidación tenemos a Roca Rey, llamado a ser quien tire del carro de la tauromaquia. Actualmente es quien tiene más fuerza en la taquilla y ya empieza a sentir el ataque y la furia de muchos. Se le ataca por un rumor, un simple rumor, pero hay que lapidar. Dicen que el peruano no se dejará  televisar esta temporada, aunque nadie de su entorno ni el propio torero lo ha confirmado. ¿Os imagináis que Morante de la Puebla y Roca Rey dijeran que no se dejan televisar por el canal de Toros de Movistar, pero sí por la cadena pública varias tardes de su temporada? Aun así alguno los lapidaría ya que ¡Somos la hostia! El otro motivo de la lapidación al joven espada es la variedad ganadera de lo que mata. Roca Rey ha entrado en los carteles de figuras y mata lo mismo que ellos. Es en este 2019 donde el peruano debe tirar del carro y quien pueda que le siga. Hasta ahora solo ha llegado a la altura de las figuras y para escalar debe dar ese paso. Si de primeras se hubiera anunciado en otros carteles el gran público ni lo conocería. Debe ser el año de marcar la diferencia y no atacar por el pasado, pero ¡Somos la hostia!

Uno de los últimos llamados salvadores, ejemplos de pureza y demás cosas que vende el aficionado es Paco Ureña. La temporada pasada no fue la mejor del torero de Lorca y la lapidación llegó tan pronto como los primeros laureles. La terrible cornada sufrida en Albacete puso fin a su temporada y después de salvar la vida vuelve a los ruedos en Fallas. Para el aficionado Ureña ya no es Ureña, el motivo es que reaparece en Valencia con una juanpedrada. Palos al torero por reaparecer en Valencia, plaza donde el año pasado inició su temporada con Ponce y Talavante frente a un encierro de Garcigrande. ¡Somos la hostia!

Los enemigos del clavel y el gin tienen una nueva víctima: Emilio de Justo. Da igual que comience su temporada en el palacio de Vistalegre con tres ganaderías de diferentes encastes. Es anunciarse en Olivenza y vamos a lapidarlo. Emilio entra en una feria después de ganárselo en el ruedo y mata la de Zalduendo ya que es esa o ninguna. Olivenza es Olivenza. Los talibanes dicen que también va una de El Tajo y La Reina, pero esa no va el día grande de la feria y Emilio se ha ganado ir ese día. Si en lugar de Zalduendo se anunciara con Victoriano del Río también habría palos y serían dobles ya que Roca Rey o Ginés Marín irían con Zalduendo y los palos los recibirían ellos. Como somos la hostia, no nos gusta que mate eso, pero tampoco no verlo en los carteles como sucede con Castellón. Ponemos el grito en el cielo al no verlo en los carteles, pero si entrase mataría algo de lo anunciado y palos al torero. ¡Somos la hostia! El extremeño debe estar preparado para lo que se le viene encima, solo tiene que fijarse en Diego Urdiales, Paco Ureña o el malogrado Ivan Fandiño para ver que se endiosa y se lapida muy rápidamente. ¡Somos la hostia!

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