¡Torero habemus! ¡Viva Nimes!: El legado de Nimeño II en Barcelona

Cristian Montcouquiol “ Nimeño II ” es considerado, aún hoy, como la figura taurina más importante que Francia ha aportado a la Tauromaquia. Cuando se han cumplido 25 años de su prematura muerte, echar la vista sobre su carrera es detenerse en Barcelona, plaza donde cosechó triunfos importantes.

Nimeño II, hermano de Alain que también se había anunciado como Nimeño, había nacido en Spire (Alemania) un 10 de marzo de 1954. Tras sus comienzos taurinos en cosos de la Camarga francesa, debutó con picadores en Lunel, un 28 de mayo de 1972.

¡Torero habemus!” dejó escrito Julio Ichaso en su crónica de La Vanguardia el día de su presentación en la Monumental. Era el 17 de abril de 1977 y Nimeño cortó tres orejas. Una del primero, donde “tomó los palos y los clavó con facilidad. El último, muy brillante, de poder a poder (…). Derechazos colosales. Música. Varias series de naturales. Lo empitonó, afortunadamente, sin consecuencias. En resumen: faena de mérito correspondiente a torero muy enterado. Propinó una buena estocada y el descabello”. En el sexto, Ichaso definía la actuación de “extraordinaria por su variedad y calidad de sus muletazos. Estuvo muy brillante, torero y con alto sentido de la lidia. Mató volcándose sobre el morrillo. Le concedieron las dos orejas”. Compartió cartel con Manuel Maldonado y Paco Aguilar. Los novillos fueron de Lisardo Sánchez.

Tan solo dos días después de tomar la alternativa en Nimes, se presentó en la Monumental el 30 de mayo de 1977 (Lunes de Pascua), anunciado junto a Ángel Teruel y José María Manzanares (el mismo cartel del doctorado). El francés fue herido de gravedad por el tercero de la tarde, marcado con el hierro de Matías Bernardos. Se recuperó en la clínica del doctor Olivé Gumà, que abandonó el 10 de junio. Junto a Paco Camino y El Viti volvió a hacer el paseíllo en Barcelona. Una oreja cortó del tercero; la corrida fue de Baltasar Ibán.

Una tarde más toreó el año de su doctorado en la ciudad condal. Fue el día grande de la ciudad, el 24 de septiembre. Nimeño cortaba otras dos orejas al tercer toro de una corrida de Atanasio Fernández junto a El Viti y Paquirri. En La Vanguardia, Julio Ichaso resumía así su actuación: “Muleteó magníficamente, a media altura y le aclamaron con calor, escuchando la música, otra serie pareja a la anterior, rematada con el pectoral. Naturales engendrados con solera. Resumen: una gran faena con contenido artístico. Entró a por uvas derechamente y así le salió mortal estocada”. Esta faena le sirvió para alzarse con el premio a la mejor faena de la Mercè que otorgaba Solidaridad Nacional bajo el nombre de XII Placas de Plata. También recibió el que otorgaba el Club Los de Gallito y Belmonte.

Dos orejas en dos tardes consiguió en la temporada de 1978. Encasillado en corridas de toros de las denominadas duras, consiguiendo gran cartel en Francia y haciéndose indispensable en las ferias de su país, estoqueó aquí,en 1981, la de Pablo Romero, de la que cortó una nueva oreja. Habitual en las temporadas taurinas de Barcelona, de Nimeño II, el 21 de junio de 1987, Mariano Cruz escribía que parecía el diestro “haber recuperado el sitio que tenía de novillero. En ningún momento exhibió efectismo, todo su hacer torero estuvo presidido por una convincente sobriedad”. La corrida fue de Hubert Yonnet, “serios, fieros y mansos”.

Fotografía de su última actuación en Barcelona.
Fotografía de su última actuación en Barcelona.

Aquella temporada de 1987, tan solo toreó cuatro corridas de toros en España: dos en Madrid y dos en Barcelona. Esa segunda tarde en nuestra plaza, el 21 de septiembre, acabó en triunfo, con corte de una oreja a un toro de Félix Hernández. “¡Viva Nimes!” titulaba su crónica Mariano Cruz, que tuvo la impresión que Nimeñopiensa sosegadamente y con acierto frente a la cara del toro. Muletazos limpios, lentos, empacados, con gran juego de muñeca, hubo un natural, de ensueño, y además, lo importante fue, que pudo con la fiereza de la res desde el primer pase”. Dos vueltas al ruedo con el trofeo hubo de dar en ese cuarto, a la que sumó otra en el que abrió plaza. Cruz cerraba así en La Vanguardia; “El toreo de Nimeño II, nos llenó de entusiasmos. Faena para el recuerdo. Las empresas, creemos, deben contar con el torero francés, para la próxima temporada”.

En 1988, dos tardes más en la Monumental: nuevamente la de Yonnet en junio y la de Palha en septiembre. Su última tarde en el coso de la calle Marina ocurrió el 27 de agosto de 1989. Acartelado como director de lidia junto a Marcos Valverde y Soro II, Nimeño II lidiaba un saldo de toros de diferentes hierros: Tres de Pérez Angoso ( 1º, 2º y 3º), uno sobrero de Pilar Población (4º) y dos de Antonio Pérez (5º y 6º). Obtenía Nimeño un balance de saludos y vuelta al ruedo. Tan solo faltaban 14 días para encontrarse con Pañolero de Miura en Arles. Apenas dos semanas para que se pusiera punto y final a una vida en los ruedos.

Cristian Montcouquiol era volteado por el cuarto toro aquel 10 de septiembre. Del trance salió con la tercera y cuarta vértebras truncadas. Con ellas una tetraplejía irreversible que no fue tal, porque su recuperación fue asombrosa. Un año después lograba moverse y caminar. Su lado izquierdo no logró recuperarlo, como tampoco salir adelante de diversas depresiones que le llevaron a quitarse la vida. Era el 25 de noviembre de 1991. Nimeño II se suicidaba en su casa de Caveirac, en el sur de Francia.

Aquella tarde de Arles acabó ganado la partida. Nimeño II la había ganado muchas tardes. Barcelona fue una de sus plazas en España. Un torero que rompió la frontera. Un torero que merece ser recordado en el 25 aniversario de su prematura muerte.

https://www.youtube.com/watch?v=L4VFzDw_I4E&t=125s

Un comentario en “¡Torero habemus! ¡Viva Nimes!: El legado de Nimeño II en Barcelona

  1. Muy bien por acordaros de Nimeño II.
    Torero muy importante y que en Francia fue más que un torero. Un icono, un estandarte, un pionero que trascendió el ambiente taurino. Fue bastante mal tratado en España y tuvo mucho cartel en México (y en Barcelona).
    A quién le interese, hay varios libros escritos por su hermano, Alain Montcouquiol, donde éste habla de su carrera y la de su hermano, de la trágica cogida de “Pañolero” el toro de Miura (de espectacular cornamenta, abiertísimo de cara) que dejó tetraplégico a Nimeño II, de la lucha contra su enfermedad y del suicidio. Sobre todo “Cúbrelo de luces” (Recouvre-le de lumière).
    Luego escribió “El sentido de la marcha” (Le sens de la marche) y “El fumador de recuerdos” (Le fumeur de souvenirs) menos centrado en su hermano aunque de temática taurina.

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