¿Dónde coño están? ¿Qué coño hacen?

No. No les bastó lo de Catalunya. Les dio lo mismo. Por aquel entonces no pasaba nada. Aquello ocurría en Catalunya -debieron pensar- porque “quieren acabar con todo lo que ‘güele’ a España”. “Putos catalanes” -pensarían para sus adentros-.

¡¡¡Y una mierda!!! Lo de Catalunya iba a ser el principio del fin en otras comunidades. Y lo vemos, y lo están viendo. Y lo tocamos, y lo están tocando. Y pasa… y pasan. Y ahora le está tocando el turno a Mallorca y a aquellas ciudades donde los cosos taurinos son propiedad municipal.
El aficionado de calle, el que paga su entrada, el que saca el pañuelo o abuchea aquello que no le gusta, ha hecho ya todo lo que tenía que hacer, y curiosamente, en este caso, el aficionado catalán, el “puto catalán” que dicen algunos, ha sido el que más se ha movilizado por la defensa a nivel nacional y la recuperación en su tierra de la Fiesta Brava. Una lucha admirable, incesable por parte de ellos aún a día de hoy.
¿Y qué coño han hecho ellos? ¿Las figuras? Nada. O bueno, sí, mariconadas varias.  ¿Y dónde coño están ellos? En el limbo, en sus cachés, en el boicot de la feria sevillana, en sus tours, en sus “G leches”,en sus ridículas apariciones vestidos de linces, en sus revistas de moda y postureo posando cual Isabel Preysler con sus nuevos modelitos adquiridos para el verano para llegar -según el maestro Manzanares- a toda clase de público. En su circo para niños para acercar -según el maestro Morante- la Fiesta a los más pequeños.
Pero si la Fiesta se nos va, si pretenden acabar con ella, ¿a quiénes van a llegar dentro de poco sin ella?
Que se dejen ya -pero ya- de historias, de tonterías, de chuflerías, de campañas absurdas e irrelevantes lanzando twets solidarizándose con -ahora- Mallorca.
Ganaderos, empresarios, pero sobre todo toreros -las figuras-, tienen el compromiso y la obligación ya de unirse y junto con el mejor plantel de abogados hacer frente, con los resquicios legales existentes, porque son quienes pueden y tienen los medios necesarios para la lucha por la protección y salvación de la Tauromaquia y, si fuese necesario y tuvieran cojones, hasta de llevar a los tribunales a alcaldes que atentan discriminando al sector taurino.

¿Qué coño no hemos hecho para que nuestros vecinos galos nos hayan dado un repaso dejándonos a la altura del betún?

¿Y el TC? ¿Dónde está la respuesta del Tribunal Contitucional al recurso presentado hace ya 5 años? ¿Qué o quiénes están detrás para que el fallo correspondiente no haya visto aún la luz?
Los mallorquines vamos a morir -lo sé, lo presiento- de un bajonazo que nos atravesará los costillares. Pero al menos que sea con un mínimo de dignidad, en la boca de riego, en el centro del ruedo.

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