¿Dónde están los hijos de papá?

Cruzar el Sahara sin sudar. Bajar el Nilo sin mojarse. Subir al Everest sin cansarse.

Cualquier persona que tratara de conseguir estas tres hazañas sería tratada de loca. Habría perdido la cabeza o simplemente no sabría a lo que va. En cambio, en el mundo taurino algunos pretenden llegar a ser figuras sin competir. 

Dos novilleros ocupan los mejores carteles en las ferias más importantes. No han demostrado más condiciones que el resto para merecerlo ni han generado una especial atracción en el aficionado. Sin embargo ahí están. Algunos acusan a Toñete y Alfonso Cadaval, hijos de Antonio Catalán (AC Hoteles) y César Cadaval (Los Morancos) respectivamente, de utilizar prácticas poco elegantes para sumar festejos. Quién sabe si el hecho de venir de familias con posibles influye en algo.

Sea como fuere, el tema no es exactamente ese, los hijos de papá tienen tanto derecho a jugarse la vida como cualquier otro. Y precisamente eso es lo que hizo Toñete bajo el diluvio en San Isidro. Sin embargo, el hijo del hotelero, líder del escalafón de este año, tomará la alternativa (Nimes, 15 de septiembre de 2018) sin haber pisado Villaseca de la Sagra, ni Calasparra, ni Arganda del Rey en sus 3 temporadas como novillero. Tan solo toreó una vez en Arnedo, una en Peralta, una en Algemesí y otra en Moralzarzal, obtuviendo un balance de 7 silencios, una vuelta y un novillo devuelto al corral al escuchar 3 avisos. En Cadalso de los Vidrios estaba anunciando, pero se borró del cartel y acabó no toreando. Este año, con el doctorado firmado tan solo actuará en una de las ferias de novilladas más importantes del país.

De Alfonso Cadaval casi ni hablar. Una de Rehuelga en Algemesí (oreja y ovación) en 2014 y otra al año siguiente de Ana Romero en Calasparra (ovación y silencio). Esperemos que esté preparado para la alternativa el 30 de septiembre en la feria de San Miguel de Sevilla.

Echando un poco la vista atrás vemos que los dos toreros jóvenes llamados a mandar en esto, Roca Rey y Ginés Marín, sí que decidieron competir en las ferias de novilleros. El peruano arrasó allí donde fue. Triunfó en Arnedo y Cadalso en 2014 e hizo lo mismo en Villaseca y Calasparra en 2015 antes de tomar la alternativa días después. Ginés fue el que más participó en estas ferias novilleriles. En su primer año triunfó en Arnedo y mató una de Baltasar Ibán en Villaseca. En 2015 fue a por todas y actuó en Arnedo, Villaseca, Arganda, Algemesí, Cadalso y Guadarrama y decidió no torear en Calasparra, donde estaba anunciando, debido a un cambio de ganado.

En septiembre tendremos dos nuevos matadores de toros, acostumbrados a torear en fechas muy escogidas y en carteles de escasa rivalidad. Por muy mal asesorados que estén estos novilleros, ¿no les sale de ellos mismos pedir que les anuncien en los certámenes novilleriles? ¿Como pretenden medirse con Ponce, El Juli o Talavante si no rivalizan ni con sus homólogos? Cuestión de raza será. Por suerte, en septiembre también veremos a varios novilleros dispuestos a vérselas con novillos duros y otros novilleros con hambre. La tauromaquia en estado puro. Unos tardarán más en tomar la alternativa, pero quizá llegarán antes a la cima.

 

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