El viento no frenó la final del Curso de Aficionados

La resistencia de la Catalunya Taurina tenía otra cita el pasado domingo. El Curso de Aficionados Prácticos celebró la final de su IV Edición en Altorricón (Huesca). A solamente unos kilómetros del territorio cautivo, una nueva bocanada de aire en tierra de libertad. Y nunca mejor dicho.

Sopló un fuerte viento, un auténtico vendaval desde la mañana hasta el final, que no impidió que más de un centenar de aficionados catalanes, unidos a los aficionados de la localidad oscense, se desplazaran a disfrutar de una jornada que se iniciaba con el festival de los cuatro finalistas de este año. Fernando Martín, Jorge Cebrián, Daniel Gámez y Fernando Azuaga lidiaron a los de Iván López, de buen comportamiento. De entre ellos, fue Azuaga quién mejor logró dominar la caótica situación del viento y lograr importantes momentos con la mano izquierda.




A continuación, la treintena de alumnos restantes mostraron ante las vacas del mismo hierro maño los avances y lo aprendido. Resultados aparte, porque no deben contar, la felicidad, los buenos muletazos, las volteretas y los lógicos desaciertos hicieron la suma que siempre sale favorable.

Y con el viento sin querer desistir ni abandonar Altorricón, la jornada se cerraba con otro festival sin muerte, donde los profesores del curso lidiaron seis novillos, también de Iván López. Todos volvieron a retroceder unos años en el tiempo. Así, Eugenio Perucha, mozo de espadas e hijo del cuerpo, Antonio Guillén, el hijo del torilero de la Monumental, Iván López, el ganadero, Enrique Guillén, el último en doctorarse en Barcelona, Omar Guerra, el del último par de banderillas en aquella Mercè, y Raúl Felices, nuestro compañero en Vadebraus, volvieron a vivir emociones diferentes ante novillos de buen y variado juego. Y aunque Perucha y en especial Guillén (Antonio) consiguieron las cotas artísticas más altas, puede que aquí tampoco contara especialmente el resultado.

El resultado importante es que aquí, por donde quiera que se mire, la suma sigue. A un inicio de año repleto de actos taurinos, esta final del IV Curso organizado por Guillén (Enrique) y Guerra volvió a dejar claro que aquí se sigue. Contra viento y marea.

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