Feliz reencuentro

El pasado sábado se rencontraron de nuevo, después de muchos años, los matadores de toros Enrique Molina y Antonio Martínez “Sanluqueño”, que se desplazó hasta la localidad de Palafrugell (Girona) para estar junto a su entrañable compañero y amigo. Unos días antes, Molina había cumplido los ochenta años, en plena lidia con el duro y correoso toro del Alzheimer.

Capaz, esa bestia, de borrar de la memoria tantos buenos recuerdos que pasaron juntos. “¿Te acuerdas, Enrique, cuando me pegó la cornada aquel toro en las Arenas? Pues tú viniste a verme a la clínica, ¡he incluso te pasaste por mí, cuando me llamaron para una entrevista!”, comentaba alegremente Sanluqueño.

Desde aquí, nuestra muestra de afecto y cariño hacia uno de los personajes más carismáticos, ejemplo de torería andante.

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