La huella de Carmelo Tusquellas “Charlot”

Que la figura del popularísimo actor cómico Charles Chaplin ha sido una de las más imitadas de la historia, no cabe ninguna duda y ese papel lo hizo mejor que nadie un catalán,  nacido en  la barriada de el Clot  y  que llevaba por nombre: Carmelo Tusquellas Forcen. Nacido el 12 de noviembre de 1893, como tantos chavales acudía con frecuencia en las tardes de toros a la plaza de la Barceloneta. Fue allí, en la vieja plaza de “El Torín” donde surgió su vocación torera.

Se inició en una cuadrilla juvenil con el apodo de “Relojero”, que integraba también el aragonés Rafael Royo “Piñero”, haciendo su debut en la plaza de Vic en el mes de julio de 1913. Pero fue en 1916 cuando Carmelo Tusquellas se acercó una mañana, a ver a su amigo Marcelino Galí “Pajalarga”, que regentaba un quiosco de bebidas en la avenida del Paralelo conocido por “El Chapurro” muy cerca del teatro Español, y que le dio la noticia de la incomparecencia del actor cómico Max Linder, que tenía que actuar en una mojiganga (Charlotada) en la plaza de Las Arenas haciendo el papel de Charlot. La idea de suplantar al cineasta francés rotaba por su cabeza cada vez más y ni corto ni perezoso se fue a visitar al mismísimo empresario Eduardo Pagés para proponerle su postura. El empresario catalán aceptó encantado y de esta forma cambiaron de rumbo sus aspiraciones, pues el lunes 22 de mayo de 1916 hizo su debut en el toreo bufo anunciado como “Charlot” , junto al genial cómico valenciano Juan Dutrus “Llapisera” y Juan Colomer “Botones”. Juntos actuaron y alcanzaron los más altos niveles de éxito, ya no solo en España, sino también en muchos países del extranjero.

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Curiosamente Carmelo Tusquellas hizo alguna incursión en el toreo serio, como fue la tarde del 17 de mayo de 1927, con motivo de las bodas de plata de Alfonso XIII en la cual en una novillada picada, se anunció en la Monumental junto al peruano Carlos Sussoni y al cordobés Julio García “Palmeño” ante reses de la divisa de Narciso Darnaude. Con el tiempo se deshizo aquel trio y pasó a formar parte en bandas como: “Los auténticos Charlots de Pagés”, “Charlotada Sonora”, “El Rodeo”, o “Emplas3” entre otras, intervino como sobresaliente de varios rejoneadores e incluso actuó de banderillero cierto tiempo con el diestro Aurelio Pujol “Morenito de Valencia”.  A pesar de su avanzada edad seguía colocándose el traje de luces, esta vez como puntillero en las plazas de Barcelona, un traje que como su propia vida había perdido bastante brillo. Atrás quedaban sus gloriosas actuaciones, dignificando el toreo cómico y su buen  carácter que comunicaba tan fácilmente con el público. Por el cariño que sentían los aficionados hacia él y por su escasa situación económica, el “Club Taurino Rafaelillo” de Barcelona le rindió un cálido y emotivo homenaje que se llevó a cabo el 14 de noviembre de 1959 y en el cual se le hizo entrega de una medalla y un traje de luces, con el que desarrolló su labor hasta su retirada definitiva.      A los setenta y tres años de edad fallecía en Barcelona, el viernes 24 de febrero de 1967.

Antes comentaba que Carmelo Tusquellas vio por primera vez la luz, en el Clot, pero no fue allí donde pasó la mayor parte de su vida, si no en el barrio de Verdum (Nou Barris) donde entre las calles de Padre Rodés y Fuente Cañelles, a escasa distancia de Via Julia, compró un terreno y se construyó una casa, siendo principal promotor de la barriada.  En 1925, constituyó una entidad en defensa de los intereses de la propiedad urbana de las afueras de San Andrés, que más adelante se reconvirtió en la Asociación de Propietarios de Roquetas. Antes de la Guerra, la calle donde residía, tomó el nombre de “Charlot”, pero las autoridades franquistas pensaron que Barcelona no podía tener un nombre relacionado con Charles Chaplin, por sus simpatías con comunistas. Desde el año 1992 una placa lleva su nombre y la historia al final ha echo  justicia a un popular y carismático personaje que tanto hizo reír a grandes y pequeños.                                                                                                               

La placa que mantiene vivo su recuerdo.

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