Francia ganó dos veces

El pequeño ruedo de Ceret estaba totalmente despejado. Solos toro y caballo uno enfrente del otro. Nadie quitaba ojo del graciliano. El tendido aguardaba en silencio. Sortijero ya había recibido cuatro puyazos importantes cuando se volvió a arrancar una quinta vez. Montado en el caballo le esperaba Francisco José Ortíz con el regatón. El de Juan Luis Fraile empujó de nuevo y provocó el delirio en Ceret. La plaza se puso en pie para aplaudir la belleza de ese momento.

La emoción se iba traduciendo en decepción a medida que Octavio Chacón naufragaba con Sortijero. No pudo con el duro y exigente cuarto. Se sucedían los muletazos y precauciones y el agua ya le llegaba al cuello. No fue capaz de pasarse 15 veces los pitones por la barriga para desorejarlo. Basó su faena con la diestra con la que terminaba los muletazos por arriba. Su uso de la izquierda fue tan breve como desacertado. Sortijero seguía embistiendo con casta y pedía más firmeza delante. Tras una estocada al encuentro dobló el toro y asomaron algunos pañuelos. La petición de oreja no se acercó ni a la minoría mientras que la vuelta al ruedo de Sortijero fue prácticamente unánime. Buen gesto de vergüenza torera cuando Chacón no paseó el protestado trofeo. Sin duda recordaremos al importante toro de Fraile por mucho tiempo y la generosidad del diestro por permitir el lucimiento del toro y contribuir a engrandecer la tauromaquia. Todos ganamos.

En su primero, tampoco se confió Chacón, que desde los primeros lances con el capote vio como el toro se le colaba por dentro. Transmitía peligro en los primeros instantes de la faena y fue poniéndose complicado a medida que transcurría esta. El silencio ceretano se vio interrumpido por unos gritos de alegría. Francia marcaba el 3-1 y se acercaba más a su segundo Mundial. Chacón intentaba centrarse para descifrar poco a poco las embestidas del animal. La izquierda no existió para él. Zapatillazo va y viene y el duro astado se fue. Antes de entrar a matar Mbappé ampliaba distancias y Francia ya acariciaba su segunda estrella. Muchos aficionados, al igual que el matador, tendrían la cabeza en dos sitios a la vez.

Llegaba el turno de Joselillo y pronto conectó con el toro y el público al recetarle un gran recibo capotero por verónicas sacándolo a fuera. Jaquetón embistió entregado por abajo, pero en el caballo cambió por completo. Tras tres puyazos que tendrían que haber sido dos, pues el toro no acudía al encuentro con el caballo, se paró y ya costó una barbaridad despegarle del piso. Joselillo lo intentó con voluntad y ganas, pero el esfuerzo era estéril. Al entrar a matar se escuchó algún runrún en los tendidos. No pedían el indulto, no se asusten. El partido había finalizado y Francia ya era campeona del Mundo. Ceret respetó la muerte del graciliano. Pasados varios minutos de pinchazos con estoque y descabello el toro cayó y el público se levantó. Ahora sí que celebraron la victoria. Varias banderas francesas ondearon al ritmo de la marsellesa cantada a capela por centenares de aficionados. Este era otro tipo de felicidad.

También se sacó a los medios el quinto de la tarde, esta vez ejerciendo labores más lidiadoras y alargándole las embestidas. En ese instante hacía su aparición el carnicero de Victorino. El tercio de varas protagonizado por Félix Majada fue otra chapuza más que se sumaba a sus otras dos pésimas actuaciones en la feria (picó en la corrida de São Torcato y en la novillada). Tres entradas en el caballo que le dejaron con el lomo como un coladero. A pesar de esto, el quinto fue el de mejor condición para el toreo. Sus embestidas nobles y encastadas las desaprovechó Joselillo. Buenos muletazos sueltos por ambas manos sin llegar a estructurar una faena digna de premio. Debió apostar por un pitón izquierdo de triunfo. El vallisoletano no pudo o no supo hacerlo de otra forma.

No fue novedad que Gómez del Pilar fuera el que mejor estuviese del festejo. La entrega y la valentía no le abandonaron en ningún momento, desde la larga cambiada en su primer toro hasta la paliza que recibió al entrar a matar a su segundo. Con Rondino demostró su voluntad por escalar en el escalafón. Estuvo firme y resolutivo con un toro interesante con cierto genio. El matador sabía lo que pedía el astado y el aficionado y con mayor o menor acierto lo intentó desarrollar. Lo probó por pitón izquierdo pero se vio rápidamente que era prácticamente imposible. Manchó su actuación con un bajonazo.

Se terminaba la feria de Céret 2018 y Gómez del Pilar no quería irse de vacío. El diestro se fue a esperar al de Juan Luis Fraile a portagayola. El toro tardó en salir, Noé le veía en la penumbra de toriles. Segundos eternos después, salió andando, se dio la vuelta, se fue al burladero y se dirigió al centro del ruedo mientras Noé aguantaba con las rodillas clavadas en el ruedo. Lidió bien el torero, que hasta sacó el toro del peto y lo volvió a colocar con una única zapopina. Pasaportada una lidia desastrosa de su cuadrilla el madrileño cogió la muleta para enfrentarse a un toro con un grado de distracción en aumento. Una vez más demostró sus ganas y su predisposición. Al entrar a matar en segunda ocasión, el toro le cogió feamente sin mayores consecuencias que varias contusiones por todo el cuerpo.

 La dura y exigente corrida de Fraile, con un cuarto toro espectacular en el caballo y otro buen quinto a destacar, puso punto y final a una feria de Ceret donde los toros ganaron la partida a los toreros. Tendremos que esperar un año para volver a disfrutar de la magia de Ceret. Esta vez, la espera será más amena soñando con la salida de otro Sortijero.

 

Ficha del festejo

Ceret (Francia), tres cuartos de plaza. Domingo, 15 de julio de 2018. Toros de Juan Luis Fraile, encastados, duros y exigenges en líneas generales. Destacaron 4o, premiado con la vuelta al ruedo, y 5o.

Octavio Chacón, ovación tras aviso y oreja;

Joselillo, silencio tras aviso y silencio;

Gómez del Pilar, ovación y ovación.

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