La Federación lo volvió a hacer

Cuando el último que quede le toque apagar la luz, imagino que se tomará su tiempo para recordar la historia taurina de Catalunya. Si algún día en el break del café un compañero de trabajo le preguntase qué era eso de la Resistencia Taurina le podrá hablar de las Galas que organizaba la Federació d’Entitats Taurines de Catalunya.

Ellos sí que lo volvieron a hacer. La Federació con el incansable Paco March al frente organizaron por cuarto año consecutivo un acto en el restaurante La Barca del Salamanca que congregó 150 aficionados en el que se otorgaron distintos reconocimientos. Ignacio Frauca, director de Movistar Toros, junto a Germán Estela y David Casas, recogieron el galardón que premiaba este canal temático al que Ángel González Abad definió como “isla de libertad” para los aficionados catalanes. El propio González Abad y Joaquín Luna se llevaron otros dos panots del Passeig de Gracia para casa. No se habían unido a los CDR ni pretendían tirarlos a las forces d’ocupació, estos sí que son gent de pau. Unas réplicas de cerámica de las baldosas de la mítica calle de Barcelona eran los originales trofeos de este año. Lo que fardará el decano de los periodistas divorciados de Catalunya con sus nuevos ligues.

Podrán presumir igualmente los responsables de la Escuela Taurina de Catalunya/Nimes, con más de 20 años de lucha sin subvenciones públicas. Manuel Salmerón compartió el premio con Briggite Dubois, directora de la parte francesa y suministradora de un balón de oxígeno imprescindible para los alumnos catalanes.

El último que quede le podrá explicar también a su compañero que ese mismo día un torero de la talla de El Cid volvió a esa Barcelona olvidada 9 años después de su última puerta grande. Torero de plazas grandes, ya se había despedido de todas ellas. Solo faltaba recibir el calor de la afición catalana, que por cobardía de Balañá tuvo que mostrarle su cariño en una comida y no en una corrida. No vimos torear, pero comimos para tres. Por suerte no nos sirvieron el contundente plato de butifarra con judías que tan pesado cayó al President Chistorra.

Y yo cuando sea un viejito gruñón, a falta de batallitas de la mili, les contaré a los míos que un día puede tomar un café con el más zurdo de los diestros junto a Curro Robles y la mejor de las novias.

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