Los toreros de arte, protagonistas de la primera conferencia de la Casa de Madrid

Alberto Taurel fue el encargado de abrir el Ciclo de Conferencias de la Casa de Madrid en Barcelona con una disertación sobre “el inigualable perfume de los toreros de arte”.

Taurel, uno de los aficionados enseña de la Catalunya taurina, currista convencido y fiel seguidor de Pablo Aguado desde se etapa de becerrista es posiblemente uno de los más autorizados para hablar de este tema. Para entrar en materia, empezó cuestionándose qué es un torero de arte y qué se necesita para que sea considerado como tal. Enumeró una serie de características esenciales que, según él, deben tener los toreros para formar parte de ese selecto grupo. La primera de ellas es la estética, pues sin ella no habrá belleza; a continuación defendió que el clacisismo es una via necesaria para llegar a torear con arte; después comentó que su toreo va dirigido al corazón o al alma, no al cerebro y por último destacó la imprevisibilidad de estos toreros, capaces de lo mejor y lo peor. Al final, añadió también que es fundamental la sinceridad para que se transmita verdad. Por este motivo, no cataloga a Javier Conde y Antonio Ferrera como artistas. Quiso dejar claro que el valor y la técnica ya se presuponen en todos los matadores.

Una vez asentados los pilares, fue repasando los toreros que han toreado con arte a lo largo de la historia, siendo el primero de ellos el elegante Lagartijo. Tras el que considera el primer torero de arte, vendrán Rafael “El Gallo”; Juan Belmonte, que reúne todos los puntos anteriores; Chicuelo, un compendio de Belmonte y Joselito y muy maltratado por la historia taurina; Bienvenida y su toreo a dos manos; Ordóñez, los gitanos Albahicín, Cagancho o Gitanillo; Curro; Paula; Finito; Aparicio; Morante y finalmente Pablo Aguado, que atestigua que “los toreros de arte seguirán y que sea para muchos años”.

La conferencia de Taurel fue un alegato a los toreros de arte desde la admiración y respeto que siente hacia a un tipo de toreros que según él son los que marcan la historia de la tauromaquia y los que realizan faenas que se graban para la eternidad en las retinas de los aficionados que han tenido la suerte de verlas.

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