Tenían hambre

Si Boujan-sur-Libron pretende consolidarse como una feria torista de relevancia tendría que valorar qué le aporta una novillada famélica de Robert Margé. Por chiqueros salieron cuatro eralitos para cuatro novilleros en distinto grado de evolución.

El primero de ellos fue para el catalán Manuel de Reyes, que reaparecía tras cortarse con el estoque en la mano en Béziers. El alumno de la Escuela Taurina de Catalunya hincó las rodillas en el tercio para recibir al de Margé a portagayola. El novillo se tragó la larga cambiada y él se incorporó para torear a la verónica. Una vez con la muleta le costó creérselo. Pasaban las tandas y no conectaba con el tendido. Cuando cambió el chip, atacó al becerro y le dio importancia a lo que estaba realizando la faena fue otra distinta. En el segundo intento mató de una estocada entera. Se tiró a matar o morir en las dos ocasiones y le arrancó una oreja. A un novillero sin caballos solo se le pueden exigir las ganas y la entrega y De Reyes se encargó de que nadie le pudiera recriminar la falta de actitud.

A Clément Hargous también se le vio la disposición, aunque no siempre fuera unida al acierto. Puso banderillas y con la muleta pegó muchos pases que tendrían que haber transmitido algo más. El novillo más escurrido de la matinal pasaba por ahí sin emplearse. La suerte suprema le alejó de una posible oreja cariñosa.

Con menos fortuna se encontró Hugo Franco. La faena fue un tanto desangelada por culpa de novillo y novillero a partes iguales. El francés lo intentó y puso en el ruedo sus conocimientos. El novillo manseó y se rajó pronto a toriles. Ninguno terminó convenciendo y una ovación fue el veredicto del público. 

La matinal de cuatro novillos se estaba haciendo larga. Las cosas no fluyeron en segundo y tercero. El sol abrasador no daba tregua. La gente ya estaba aburrida y de eso se daría cuenta Nino, joven de escasísima estatura pero pillo como pocos. Este les jodería el truco a los trileros de Las Ramblas. Salió a por todas el francés y desde el recibo capotero se vieron claras sus intenciones. También puso banderillas con alegría. La conexión con el público fue casi inmediata y no cesaría hasta desorejar a su eral. Toreó con gusto por ambos pitones. El alumno del Centro Francés de Tauromaquia cuajó a un Margé colaborador que fue premiado con la vuelta al ruedo. Un despropósito total.

La merecida puerta grande puso punto y final a una novillada que podría haber sido toreada por aficionados prácticos. Por suerte Nino demostró tener más hambre que los desnutridos de Margé. 

 

Ficha técnica:

1 de julio de 2018. Boujan-sur-Libron (Francia). Erales de Robert Margé. El cuarto fue premiado con la vuelta al ruedo.

Manuel de Reyes, oreja.

Clément Hargous, ovación.

Hugo Franco, silencio.

Nino, dos orejas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *