Vidas en el ruedo: Aguilar Granada

Hijo de padres granadinos que emigraron a Barcelona, José Aguilar Álvarez como así indica su verdadero nombre, vio por primera vez la luz el 4 de diciembre de 1959, concretamente en la barriada Lloreda (Badalona) que anteriormente se conocía como “La Balsa”.

Con doce o trece años nació su afición taurina, fruto de la buena relación que tenía con un vecino suyo que era un gran aficionado a los toros y al que acompañaba cada domingo a la Monumental. Incluso llegó a hacerse repartidor de refrescos para poder ver los toros gratis y poder vivir más de cerca las actuaciones de toreros e ídolos como Luis Francisco Esplá, Antonio Rubio “Macandro” o Carlos Escolar “Frascuelo” entre muchos otros.
Junto a otros aspirantes se inició toreando de salón en la peña taurina Diego Puerta de Badalona y junto a esta entidad se puso por primera vez delante de una becerra en la ganadería de Rogelio Martí de Alfara de Carles (Tarragona).
Con 16 años se viste primera vez de luces en la localidad barcelonesa de Montmeló el 21 de diciembre de 1975 y de la mano del excelente banderillero catalán Pascual Bernat suma 20 actuaciones sin picadores por toda la geografía española. Incluso puede presumir de una simpática anécdota que vivió junto al grandioso torero salmantino Santiago Martín “El Viti”. “Yo toreaba en Vinaroz una sin caballos y al día siguiente El Viti toreaba en Castellón. Ese día estaba allí en el callejón a ver la novillada y yo le brinde el novillo, que le corté las orejas. Al terminar, me dijo el maestro: “cuando toree en Barcelona, me vas a ver y te regalo un capote y una muleta”. Pues fíjate, yo deseando verlo anunciado en La Monumental… Pues al año siguiente fue y fui a verlo al hotel. “Maestro vengo a verle y a recordarle lo que me dijo usted…” y si se acordaba, y me lo regalo, nuevo o seminuevo y yo, fíjate, el tío más feliz del mundo. Con ese capote, que ponía S.M. El Viti, toreé yo en Barcelona una novillada y me tocaron la música toreando de capa…

El 8 de agosto de 1977 realiza su debut con picadores en Chateau Renoir (Francia) junto a Manuel Maldonado y Patric Varin, lidiándose astados de del hierro de D. Umbert Jonet. Ese día cortó una oreja de su segundo novillo. Es en 1978 cuando comienza a ser dirigido por la Casa Balañá, que nombra al exmatador de toros y hombre de negocios taurinos vasco José María Recondo para que lo acompañe como apoderado en sus actuaciones. Se presentó en la Monumental el 25 de mayo junto a Morenito de Maracay y El Mangui, obteniendo una oreja de su primer novillo perteneciente a la divisa de Lisardo Sánchez. Este triunfo le sirvió para ser nuevamente incluido en el cartel del jueves 27 de julio donde logra abrir la puerta grande después de desorejar a las reses de Baltasar Iban que le tocaron en suerte.
Suma entre los años de 1978 y 1979 más de sesenta novilladas picadas, alternando con novilleros de renombre como Emilio Muñoz, Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, José Nelo “Morenito de Maracay” o Manuel Rodríguez “El Mangui” entre otros.
Es en el citado año de 1979 cuando recibe una grave cornada en la feria de la magdalena de Castellón por una res de la divisa manchega de El Pizarral. Esa tarde hizo el paseíllo junto a Paco Ojeda y Espartaco. El citado percance le frenó en seco su fulgurante y esperanzadora carrera y tardó cuatro meses en volver a vestirse de luces.
El 9 de septiembre de 1979 tiene lugar su presentación en Madrid junto al madrileño Fernando Rivera y al sevillano Pepe Luis Vázquez.
Así lo describía al día siguiente Vicente Zabala en su crónica de ABC:
Aguilar Granada toreó con mucho gusto con el capote a su bravo y noble primer novillo que tenía la fuerza muy justita, sacándole hermosos muletazos sobre ambas manos entre caída y caída del noble animal. La faena se alargó en demasía. Sonó un aviso, pero Aguilar Granada al que habíamos visto torear en el campo dejó buen sabor de boca. Fue premiado con la vuelta al ruedo. El quinto no se prestaba al lucimiento, el de Domecq era bronco y áspero buscando con cierto sentido. Aguilar Granada cumplió decorosamente”.
Y  Joaquín Vidal en El PAÍS:
“Más aún mayor sorpresa produjo Aguilar Granada cuando se abrió de capa para recibir al segundo Torrestrella, de espléndida lámina, que nada más saltar a la arena se había arrancado como rayo láser a un peón, lo persiguió, y en el remate rompió la barrera. Aguilar Granada, con un empaque y un sabor que casi teníamos olvidados, dibujó verónicas finísimas, que repetiría en un quite, y Las Ventas, ya sabemos cómo es el público aficionado de esta plaza, se llenó de murmullos, de exclamaciones y de olés. El Torrestrella era de nobleza superior, que se deslució, pues, quizá conmocionado por el encontronazo de salida, se caía continuamente. Sin embargo, Aguilar Granada le exprimió como un limón hasta sacarle pases que parecían imposibles. Su faena, reposada, cadenciosa, artística, tuvo momentos de gran belleza, y hubo redondos ayudados, quiriquiquíes que no los hemos visto tan perfectos en toda la temporada. Una verdadera filigrana. El aroma inconfundible de torero caro nos tenía embriagados”.

En 1980 se incorpora a filas para cumplir el servicio militar que paraliza considerablemente su carrera. El 10 de abril de 1983 actúa en la Monumental de Barcelona con utreros de la vacada salmantina de Andrés Garzón, que no ofrecieron lucimiento alguno, junto a Curro Durán y Lucio Sandín como compañeros de terna. En esa época es apoderado por el taurino vallisoletano Santiago Garay que le hace 25 novilladas picadas y le anuncia en Barcelona para doctorarse como matador de toros el domingo 5 de agosto de 1984 junto a Juan Antonio Ruiz “Espartaco” que le cedió a Moquerillo  de la divisa de Paco Galache en presencia de Curro Durán, con la actuación a caballo del rejoneador Álvaro Domecq.
Así describió su actuación aquella tarde en la Vanguardia el crítico Mariano Cruz: “Aguilar Granada que tomaba la alternativa, estuvo torero toda la tarde. Con la capa templó siempre la embestida de las reses, las toreó con la panza del capote, llevándolas lentas y con arte. Con la muleta puso calidad en cuanto hizo. A su primero, un toro sin trapío, que se fue volviendo serio, supo construir una faena de auténtica calidad y en el sexto, una res mansurrona con serio peligro, estuvo seguro y con técnica, sacando difíciles muletazos a un toro que apenas tenía pases. Lástima que matara mal. Así y todo un buen balance en este día de su alternativa”.
Junto a Pepín Jiménez y Manolo Cascales, con ganado de Dolores Aguirre y Los Bayones, actuó por última vez como matador de toros en la Monumental el domingo 31 de agosto de 1986. Muy vinculado a Salamanca desde sus inicios como novillero, decide fijar su residencia en la vecina localidad de Ledesma desde 1988 y en la cuadrilla del torero salmantino Domingo López Chaves ha venido actuando desde 1994 como banderillero, formando parte no obstante, en las cuadrillas de otros espadas charros como: Juan Diego, Pepe Luís Gallego, Salvador Ruano, Rui Bento, Álvaro de la Calle, etc o toreros catalanes como Miguel Ángel Marchal o la novillera Elisabeth Piñero.
Su trayectoria profesional finalizó la tarde del 12 de octubre del 2014, cuando en la localidad salmantina de Alba de Tormes y en un festejo sin picadores con la actuación de los alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, vivió su última tarde vestido de luces y al finalizar el festejo su matador y entrañable amigo López Chaves le cortó la coleta ante una cariñosísima ovación del publico.

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