En Céret también se torea

Empezaba la última de feria con todas las expectativas puestas en la corrida de Saltillo, pero el que finalmente se llevó el gato al agua fue un soberbio Alberto Aguilar. Los Saltillo no se comieron a nadie, se dejaron torear aunque no fue fácil estar delante de ellos.

Una oreja y dos patines

Se hizo larga la espera, pero ya volvíamos a estar bajo el sol abrasador de Céret. Las notas de «Le paseo«, que empezaron a sonar con quince minutos de retraso, se vieron interrumpidas para proceder al minuto de silencio (sepulcral) en memoria de las víctimas de Niza, Víctor Barrio y Fernando Palha.