La actuación de Julio Aparicio en Figueres hace 50 años

El 4 de mayo se cumplieron cincuenta años de la celebración de una importante corrida de ferias en la plaza de toros de Figueres. El cartel del año 1966 tuvo un gran atractivo ya que se consiguió acartelar a Julio Aparicio, una gran figura del momento, gracias al esfuerzo y constancia del empresario taurino Mario Gelart.

La contratación de Aparicio fue realmente complicada ya que las conversaciones de la empresa con el torero acababan siempre desvaneciéndose. Fue en la conversación de despedida, por teléfono, cuando llegó el tan deseado acuerdo. Don Mario Gelart le dijo textualmente: “De verdad que lamentaré el que nunca haya toreado usted en Figueres; pero, en fin…“. Bien, pues estas palabras dieron la vuelta a todo. Ante este lamento espontáneo ante una situación irremediable, Aparicio reaccionó de la siguiente manera: “Usted me creerá si le digo que me haría ilusión y le aseguro que lo arreglaremos. No tendrá que lamentarlo, señor Gelart. Torearé en Figueres…“.

El interés de Aparicio por torear en Figueres fue ratificado por Don Mario Gelart en una conversación telefónica que éste último tuvo con el ganadero don Matías Bernardos. El criador de reses charro le comentó al empresario figuerense que Julio Aparicio se había presentado en su finca “para ver la corrida de Figueres“. Aparicio observó a los toros con atención y felicitó al ganadero.

Así las cosas, el cartel quedó compuesto con un lote de toros de Matías Bernardos para la terna compuesta por Julio Aparicio, Victoriano Roger ”Valencia” y Vicente Fernández “El Caracol“. La corrida despertó enorme expectación entre los aficionados gerundenses y de allende los Pirineos. Si en las corridas feriales de otros años había una demanda de localidades de un par o tres de peñas taurinas del Rosselló, en el festejo de 1966 hay una demanda de todas las peñas existentes en el Rosselló y Vallespí.

La plaza registró una gran entrada con un lleno en los tendidos de la solanera y casi lleno en la sombra. La corrida salmantina de Matías Bernardos resultó desigual en cuanto a comportamiento y adoleció de debilidad de los cuartos traseros.

Cartel corrida de ferias de 1966 en Figueres.
Cartel corrida de ferias de 1966 en Figueres.



Julio Aparicio tuvo una gran tarde, con una extraordinaria colocación en todos los terrenos y exhibiendo siempre su particular elegancia en el manejo de los engaños. En su primero el público le estuvo bastante en contra por dar la sensación de que permitía excesivo castigo al toro, cuando en realidad el toro carecía ya de empuje. Simplemente le aguantó para que no se cayera y atronó a la res de una buena estocada levemente atravesada y un repique con el de cruceta. Se reconcilió con el respetable a lo maestro, en su segundo, toreando con seguridad a la verónica, corriendo estupendamente bien la mano luego con la muleta y dibujando cinco enormes naturales con la izquierda rematados con el pecho. Dejó para el recuerdo unos cambios de mano de verdadero primor y unos soberbios derechazos, siempre con esta pauta de gran torero. La espada, empero, no refrendó la excelente labor y todo quedó en una fuerte ovación. Los aficionados insistieron para que Aparicio diese la vuelta al anillo pero éste se limitó a corresponder los aplausos desde el callejón .

Victoriano Roger “Valencia” dio la vuelta al aro en su primero al que realizó una portentosa faena que no pudo rubricar con el manejo del estoque. En su segundo, que derribó en varas, ocurrió una de estas cosas inexplicables: salió el espontáneo Antonio Ubric, que no consiguió llegar al bicho pues fue detenido antes, y el público se enfrió incomprensiblemente. El buen toreo de Valencia no tuvo eco alguno en los tendidos y su labor, refrendada con un pinchazo a toro arrancado y una buena estocada, resultó simplemente aplaudida.

Vicente Fernández “El Caracol”” pechó con el mejor lote de la corrida. En su primero, realizó una faena sobre la mano izquierda en terrenos de tablas que aderezó con pases pectorales, circulares, un luminoso molinete y un desplante soltando los trastos toricidas. Mató de una buena estocada y se le concedió un auricular apéndice que “El Caracol”, visiblemente enfadado por creer merecer más, arrojó rápidamente. Desorejó al último de la corrida gracias a un toreo con el compás excesivamente abierto y de corte heterodoxo que remató con una gran estocada hasta los gavilanes.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *