Que el domingo no fuera el final

El pasado domingo trenzaba el paseíllo el novillero Abel Robles en Las Ventas. Era la primera de la temporada nada menos que en Madrid, debido a como se encuentra montado el sistema. Abel no ha sido el único en esa situación, pero sí un caso único. El novillero de Olot no hacía simplemente el paseíllo para cambiar su carrera profesional, también para indicar que la Catalunya Taurina sigue viva en forma de novilleros que quieren ser matadores.

Algunos dirán que estas líneas pueden hablar de muchos novilleros, pero Abel Robles tiene que exiliarse de su tierra para entrenar y lo peor que le puede suceder a un novillero es que ni en su tierra le den una oportunidad como le sucede a Robles tras el no de Balañá y la situación de Tarragona. Por eso, la única plaza que podría abrirse sería la de su pueblo Olot, pero para eso se necesita que Abel tenga un nombre importante en el escalafón novilleril para que sea conocido fuera del ámbito taurino y que una gran parte de esos treinta y cuatro mil habitantes del pueblo pidan que vuelvan los festejos taurinos.

Por ello, el domingo no debe ser el final tanto para Robles como para la Catalunya Taurina, que aún cuenta con Serafín Marín en una lucha muy diferente a la de Abel. En este mes de septiembre, el que muchos llaman el mes de los novilleros por el gran número de ferias de novilladas en diferentes pueblos, es hora de darle una sustitución de un compañero herido al catalán, no solo hay que dársela por lo que indica su lugar de nacimiento en el DNI sino que cuando lo han anunciado ha dado la cara como ha demostrado este domingo en Las Ventas. No se puede volver a permitir que para el novillero de Olot todos los días sean invierno, solo le quede entrenar y entrenar sin saber cuándo se pondrá el chispeante. Cada tarde Abel Robles se juega su futuro y con él que la Catalunya Taurina siga existiendo o sea un bonito libro de la historia de la tauromaquia.

Y con esto no quiero decir que Abel Robles sea o tenga que ser el salvador de la Catalunya Taurina sino solo que le den cinco o diez novilladas y pueda demostrar el torero que lleva dentro. Que tenga las oportunidades y si vale que siga, sino para su casa, pero que pueda decir que se fue o se quedó, pero no que lo echaron.

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