De Pedrito Balañá a Toño Matilla

La casa Matilla es, sin duda alguna, una de las empresas más importantes del planeta taurino. A principios de los años cuarenta se inició con la figura de Teodoro García “Matilla”, que fue veedor y colaborador de Don Pedro Balañá.

Fue su hijo, del mismo nombre y conocido entonces como Teodorito, quien desde bien joven sucedió a su padre como hombre fuerte de la casa Balañá. Su hijo Antonio García Jiménez se encargó de engrandecer, junto con sus hermanos, la empresa de su padre y en 2007, tras hacerse pública la intención de Balañá de no organizar más corridas, consigue arrancar al antitaurino empresario un compromiso para mantener viva la Fiesta en la Monumental catalana. El empresario, ganadero y apoderado conocido como Toño Matilla desapareció “a lo David Coperfield” cuando se prohibieron ilegalmente los toros en la ciudad condal y su pasividad, junto con la Pedrito, permitió que los exacerbados acólitos del argentino Anselmi sedujeran con sus mentiras a los predispuestos nacionalistas del Parlament.

Decían en los corrillos taurinos y en algunos medios que, tras la celebrada sentencia del TC, Toño Matilla volvía por sus fueros y ya tenía programada la temporada taurina de este año en curso para abrir la Monumental. Muchas hipótesis sin base y especulaciones que, a la postre, no eran más que simples maquillajes y conejos de peluche sacados de chisteras sin lustre alguno. La realidad es que Matilla sigue escondido y mudo tras el NO de Balañá. Y su silencio es tan oficial como desalmado. Desprecia a la afición catalana que tanto ha luchado y debilita la libertad que el alto tribunal nos ha concedido.

Detrás del silencio de Matilla se esconde un triste significado y la enorme duda de si realmente también él se ha visto traicionado por la “espantada” de Pedrito. Sería deseable que Toño hablara sin tapujos sobre Barcelona pero también sería muy edificante que los medios y portales taurinos del país asumieran la complejidad de la realidad taurina barcelonesa (algunos han empezado ya a hacerlo timidamente) y se interrogaran sobre ese sospechoso silencio de Matilla.

El servilismo de buen número de críticos taurinos que temen enfrentarse al poder taurino de Matilla con la verdad, no beneficia en nada la difícil situación de los aficionados catalanes. De Pedrito a Toño. ¡Vaya dos fueron a juntarse!

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