El monoencaste ¿Un mito o una realidad?

El aficionado torista acostumbra a utilizar la palabra “monoencaste” como arma arrojadiza para denunciar la comodidad de las figuras y la poca imaginación de los empresarios en cuanto a la confección de carteles se refiere.

El monoencaste, se entiende, es una exageración utilizada para referirse a la predominancia del encaste Domecq sobre todos los demás. Gran parte de los aficionados, están hartos de ver casi siempre el mismo tipo de toro (en comportamiento y en hechuras) en todas las ferias y reclaman que se abra el abanico de las ganaderías y consecuentemente de los encastes para, de este modo, contribuir a una mayor diversidad en el campo bravo y a un espectáculo menos previsible que el actual.

Pero ¿realmente es tanta la predominancia del encaste Domecq?, ¿hay diferencias entre plazas de primera y segunda categoría?, ¿y en Francia qué ocurre?, ¿cambian los números entre el sur y el norte de España? Estas preguntas las intento resolver con un breve estudio en el cual se han seleccionado todas las corridas celebradas en plazas de primera y segunda categoría de España y Francia durante esta temporada 2017.

Hay que avisar de antemano que se ha considerado como Domecq lo procedente de Domecq Solís, Jandilla y El Torero, así como no se ha distinguido entre las distintas líneas de Santa Coloma (Coquilla, Buendía o Graciliano) o las diferencias entre los Atanasios.

Entrando ya en materia, la primera conclusión que se puede extraer es que el 69% de las 262 corridas de toros en plazas de primera y segunda categoría en España y Francia en 2017 han sido de encaste Domecq. Es decir, en términos absolutos han sido 178 de 262 festejos. Le siguen, muy de lejos, las corridas de encaste Albaserrada (7%), Núñez (6%) y Atanasio Fernández (5%). Entre estos cuatro principales encastes cubren el 87% del total de corridas.

Detallando un poco más, la situación es bastante parecida a lo que sucede en las plazas de primera categoría en España y es que el  67% de las 105 corridas en plazas de primera categoría en nuestro país han sido de encaste Domecq. Sumando los cuatro encastes antes mencionados alcanzan el 85% de la totalidad de los festejos.

La importancia del encaste Domecq se incrementa cuando se realiza el análisis para las plazas de segunda categoría en España. Así pues, en las 40 plazas de esta categoría que han celebrado espectáculos taurinos tenemos que el 72% han sido de Domecq. O lo que es lo mismo, 83 de las 115 corridas son atribuibles al famoso monoencaste.

Sorprendentemente, en Francia tampoco cambia tanto la situación ya que las corridas de Domecq suponen el 62% del total en las plazas de primera y segunda con 25 corridas sobre las 42 totales. El cambio más destacado se observa en el encaste Albaserrada (representado por Victorino Martín y Adolfo Martín) que alcanza el 15% y Miura que representa el 7%.

Donde los datos son más abultados, es sin duda en Andalucía. En esta comunidad el encaste Domecq ha llegado hasta el 84% de la totalidad de las corridas de toros lidiadas en plazas de primera y segunda categoría. 38 de los 45 festejos registrados han sido de este encaste. Hecho que cuadra bastante con la percepción de que la afición del sur de España es más partidaria al torerismo. Comparando estos resultados con el norte (Bilbao, Pamplona, San Sebastián, Logroño, Santander y Gijón), por la idea general de que el norte es más torista que el sur, se aprecia que el encaste Domecq, a pesar de seguir dominando, baja hasta el 64%. En estas plazas también tienen relativa importancia los Albaserradas (12%) y los Miura (6%), hecho que muestra una gran similitud con los resultados obtenidos en Francia, comentados anteriormente.

En definitiva, estos resultados solo sirven para apoyar la percepción del aficionado sobre este tema. Cuantifica la predominancia del encaste Domecq y demuestra que no es una simple sensación, sino que es toda una realidad.

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