La gota que colma el vaso

Lejos queda ya ese Padilla que volvía a los ruedos vestido de verde esperanza en Olivenza. Ese marzo de 2012 también volvía a la vida y lo hacía como un héroe. Su lucha incansable, su esfuerzo, su sacrificio y su dolor le convirtieron en un ejemplo a seguir, y no solo para taurinos.

Pero en estas 6 temporadas el ídolo en el que se convirtió en Olivenza se ha ido diluyendo hasta quedar en un personaje grotesco carente de torería, elegancia y respeto para la tauromaquia. De la grandeza a la miseria en tiempo récord.

Parece evidente que varios de sus actos no favorecen mucho a la tauromaquia. Es perdonable su aparición estelar en el programa radiofónico de Manolo Molés con sorprendente valentía y lengua trabada, el saque de honor en un campo de fútbol vestido de luces y sus continuas chuflerías con banderas piratas. También se podría pasar por alto cuando se negó a matar una corrida por supuesto mal estado del ruedo (aunque un numeroso grupo de aficionados fue a su hotel a reprocharle su decisión llamándole cobarde) o que mate, con demasiada frecuencia, novillos más dignos de clases prácticas que de una corrida de toros. Ya empieza a ser menos defendible su condena de 7 meses de cárcel por agredir a dos policías en 2010. Pero bueno, por eso ya fue sancionado y ya pagó en su día.

Sin embargo, su última cagada ha sido mayúscula y para mí no tiene justificación. El Ciclón de Jerez se ha paseado envuelto con una bandera franquista en una vuelta al ruedo de la plaza de Villacarrillo. Pero esto no acaba aquí. Más grave es todavía que el propio Padilla ha reconocido en El Mundo que a pesar de no haberse dado cuenta del escudo que llevaba la bandera que le tiraron desde el tendido, no se sintió incómodo con ella cuando lo vio. Y digo yo, ¿tampoco se dio cuenta ningún banderillero? Quizá tampoco les incomodara el aguilucho.

Me da igual que Padilla sea un chufla. Me da igual que Padilla sea desde hace un par o tres de temporadas un incapaz delante de los toros. Me da igual las copas que se beba en su tiempo libre. Incluso me da igual su ideología. Lo que no me da igual es que por acciones de catetos como él se relacione la tauromaquia con el franquismo. Padilla se ha pasado de la raya y se la ha dejado en bandeja a los carroñeros, que no han dudado ni un segundo en aprovecharlo para atacarnos a todos.

Habrá que ver ahora cómo actúa la Fundación del Toro de Lídia y qué publican los medios de publicidad taurina como Mundotoro, Aplausos o Cultoro.

Padilla, te has forrado, has alcanzado la fama, has liderado el escalafón e incluso has podido salir por la Puerta del Príncipe. Ya va siendo hora de que te despidas de los ruedos sin hacer más ruido. Hoy, lamentablemente, con tu acto estamos más cerca de la abolición. Gracias por todo, Padilla.

8 comentarios en “La gota que colma el vaso

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo.

    Con gente como Padilla y sus palmeros radiofónicos no hacen falta antitaurinos. Ellos se bastan, no es que no ayuden sino que dificultan. La torpeza es mayúscula. Ya somos pocos para ir echando o incomodando a la gente según su ideología. Tanto esfuerzo y tanta pedagogía para tratar de despolitizar los toros para que venga Padilla a tirarlo por los suelos haciendo el payaso.

    Y los que hablan de la estelada. El argumento queda desvirtuado por si sólo, ¿han visto a algún torero de luces con la estelada en el ruedo?

  2. Padilla siempre a sido un torero extravagante pero también ejemplar por su valentía fuerza padilla, pero todo tiene un limite y ahora greo que se esta pasando un poco,tiene que endrezar su carrera o pensar ya en la retirada y no acer mas cosas que no sea su profesión dignamente un saludo.

  3. Menuda empanada, alguien que escribe así de quien luce la enseña nacional mientras llenan sus calles de la estelada opresiva no merece más que desaprobarle el artículo por irrisorio.

  4. Y todas estas imbeciladas quien las escribe,quien firma al final del escrito,porque el tío que a escrito esto que se vaya al Caribe a vender COCA/COLAS.

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